sábado, 21 de abril de 2018


EMOCIONES  y AMOR 


El desarrollo de la vida se basa en la comunicación. 
Esta,  además de ser la base primordial de la vida, lo es también de todo lo que ella significa en sus diversas manifestaciones y facetas y en su evolución hasta llegar al hombre.
La comunicación existente dentro de las células, en sus microscópicos elementos internos en relación con sus funciones, y  de todo el organismo vivo, en su interior y en su interrelación con el exterior del cual depende para vivir. 

La comunicación que dio lugar a la vida y ha dado lugar a la convivencia, a la sociabilidad, a la colaboración, a la repartición de tareas,  al cuidado y protección de las crías, al altruismo del grupo, a la empatía, es el prerrequisito de lo que es el amor, la emoción primordial de la vida, de la organización y del orden biológico, que nos ha llevado a la convivencia humana.

Las emociones son improntas, marcas o señales, que el ser vivo ha desarrollado en su interrelación con el entorno para conducirle por el camino de la vida. 

Las emociones nos señalan lo qué es bueno o malo para vivir, en estrecha relación con lo que nos causa placer o displacer, dolor. Para avisarnos de ello, para que huyamos o rechacemos lo que nos causa dolor y pongamos remedio a ello, para que vayamos por el camino de lo que es bueno y nos causa placer. 

Las necesidades se organizan en torno a lo que es bueno y nos causa placer. El amor es considerado la emoción primordial –según dice Maturana- la principal causante del placer de vivir y de las relaciones que se establecen con los demás, porque ella es el culmen de las adquisiciones en la sociabilidad del placer de vivir en la convivencia.  

El amor es además el mayor sostenimiento de nuestras otras necesidades primarias: La alimentación, la salud, el deseo de vivir, el cuidado, la protección, la seguridad, la confianza, la atención, el ser tenido en cuenta, el desarrollo, la integridad personal.

El más alto paradigma del amor es el de la madre por el hijo –amor biológico y social- en el que ella lo da todo a cambio de nada, a cambio de ver florecer al hijo. 
-Pero este amor podría convertirse en despótico si no le deja florecer libremente, lo que significa procurarle vivir independientemente, sin ataduras-. 

El amor desinteresado se lo ha proporcionado a la madre el propio desarrollo de la vida. El amor es biológico porque sin el amor de la madre no podríamos vivir. Necesitamos a la madre con sus cuidados para vivir, necesitamos a los otros para desarrollar nuestras capacidades.
Y el amor es social porque sin los otros no lo podríamos satisfacer. La vida ha ido dotando a los seres vivos de la necesidad de los otros. Para ello ha ido elaborando tramas de relaciones, formas de enlazarse unos con otros en dependencia mutua. Así, las crías necesitan a sus padres para poder vivir en los primeros momentos de la vida. 

A medida que las especies han ido evolucionando, estos lazos se hacen mayores, los seres son más dependientes de sus padres, pero para hacerse con ello, más independientes. 
El ser humano es el más dependiente en su nacimiento y paradójicamente,  para ser el más independiente en su madurez, ya que hasta pasados varios años desde su nacimiento no puede vivir solo, sin embargo luego llega a ser el de mayor independencia y autonomía, mientras que los otros seres vivos que nos preceden, pueden llegar a vivir con una cierta autonomía desde que nacen, pero no adquieren una independencia mayor con su desarrollo.

Pero todos, ellos y nosotros nacemos con una serie de improntas, de huellas, de marcas, de conductas para estar ligados a los de nuestra especie, ser reconocidos y con ello tener un seguro de vida. Así pues, las madres reconocen a sus crías y están disponibles para ellas, sabiendo cómo las tienen que cuidar y proteger. Y las crías gozan de conductas para demandar a sus madres sus necesidades si a estas se las olvidara. Así, el niño, llora, patalea, se incomoda, llama la atención...

Crecemos en nuestra interrelación con los otros. Los otros son el espejo, la motivación, el estímulo, los otros son el riego que nos alimenta, el sol que nos alumbra, la atención que nos tiene en cuenta. 
El amor es el resultado de la sociabilidad, de la convivencia, del altruismo, de la empatía, de ser reconocidos como seres. Todas esas condiciones fraguadas y desarrolladas en el complejo proceso de la vida y de la evolución de las especies que nos han precedido.

Por todo ello, nos dice Maturana: Nosotros, los seres humanos, somos seres biológicamente amorosos como un rasgo este de nuestra historia evolutiva. 
Esto significa dos cosas: la primera es que el amor ha sido la emoción central conservada en la historia evolutiva que nos dio origen desde hace unos cinco a seis millones de años atrás; la segunda es que enfermamos cuando se nos priva de amor como emoción fundamental en la cual transcurre nuestra existencia relacional con otros y con nosotros mismos.”

Al considerar el amor como el reconocimiento de nuestro ser por los otros, de nuestra idiosincrasia, aquello que nos hace únicos, y lo que ello conlleva: ser tenidos en cuenta, ser respetados en nuestra singularidad, su fractura, su falta, nos enferma no solo a un nivel psíquico, con depresiones, neurosis, patologías, o enfermedades mentales diversas, las sociopatías, la maldad, el desarraigo, etc.,  etc., sino físicamente también, puesto que la unidad entre el cuerpo físico y los estados mentales es obvia y reconocida, y su influencia es diversa también, desde un malestar respiratorio, una urticaria, un cáncer, o cualquier otra enfermedad. Cuando la integridad del ser se rompe su manifestación es la enfermedad.

Por ello dice Maturana que enfermamos cuando se nos priva de amor. Visto de otro modo, en psicología se sabe que todas las neurosis son el resultado de problemas de amor, -entendido el amor como lo hemos descrito-, produciendo a su vez, diversas manifestaciones somáticas. Y aún más, los niños del hospicio descritos por Spitz sufrían retrasos psicomotores graves, como resultado de la falta de amor. Son muchos los casos que podemos describir, -la pérdida de un ser querido, nuestro propio desamor manifestado como infravaloración, etc., pero ahora sigamos escuchando a Maturana:

El amor es un fenómeno relacional biológico, consistente en la clase de conductas a través de las cuales el otro surge como un legítimo otro en la cercanía de la convivencia. Si no hay amor no hay socialización genuina. Una sociedad en la que se acaba el amor entre sus miembros, se desintegra.” “Los seres vivos tienen dos dimensiones de existencia. Una es su fisiología, anatomía y estructura, la otra, sus relaciones con otros seres, su existencia como totalidad, lo que nos constituye como humanos es este dominio relacional donde se configura nuestro ser. Todo lo espiritual, los valores, la historia, la  filosofía  pertenecen al ámbito de las relaciones. El organismo existe en una armonía interna que se pierde cuando sus relaciones e interacciones dejan de ser congruentes. La negación del amor rompe esta congruencia y da origen a alteraciones fisiológicas que hacen posible alteraciones en todos los procesos homeostáticos. La mayor parte del sufrimiento humano y de las enfermedades, tienen su origen en la negación del amor.” El amor es la aceptación del otro junto a uno en la convivencia.  Es el fundamento biológico del fenómeno social. Sin amor, sin aceptación del otro junto a uno no hay socialización y sin socialización no hay humanidad. Cualquier cosa que limite o destruya la aceptación del otro junto a uno, destruye el fenómeno social”

Lo que No es amor


 Lo que NO es amor. El “enamoramiento”


No es amor lo que habitualmente se nos muestra como amor, el llamado amor romántico, eso con lo que se cocinan los sueños y las fantasías.
No es amor lo que está presente en nuestra vida cotidiana y es el caldo de cultivo con que se aliñan las películas, las novelas, las canciones, etc., etc., y nos alimentan a diario con ellas. Todo eso es mentira.

Nos engañan y nos hacen caer en la trampa porque lo estamos deseando. Y lo deseamos porque carecemos de ello.

Ese falso amor llamado amor romántico que deseamos se basa en todas o en alguna de nuestras carencias.
No somos nosotros, no estamos realizados, estamos solos, somos inseguros, nos falta lo esencial: nuestra propia vida, nuestro propio ser, nuestra realización personal, sino todo si algunas o bastantes de las causas  que configuran esa realización.
Y entonces, por esa razón, creemos, como compensación, como proyección, creemos que lo que nos falta está en el otro.

Y caemos locos por buscar la llamada media naranja, el príncipe azul, o la princesa donde creemos que yacen todos los sueños, todo lo que nuestra imaginación sedienta llama felicidad, ese personaje idílico, abstracto, indefinido, bello, perfecto que encarna nuestros  deseos, nuestra  realización, nuestros sueños, nuestro mundo feliz, una entidad abstracta desde luego, pero que es concretizada en una persona, la que creemos nos va a proporcionar lo más alto que podamos imaginar, la felicidad y tantas otras múltiples utopías irreales y fantásticas.

Lo descrito hasta aquí, son considerados en general, amores patológicos, neuróticos o narcisistas,  frutos de nuestras carencias y por lo tanto de nuestros deseos, a través de los cuales intentamos buscar nuestra propia realización en los demás.

Mezclado o camuflado como sexo pero mucho más que eso, e incluso algo distinto y más profundo, casi vital, e inconsciente por supuesto. En definitiva, buscamos en el otro lo que nos falta en nuestra raíz personal, aquello quizá que nos llegue a definir como seres humanos. Por ello es un impulso tan grande que rige nuestros anhelos y deseos y lo confundimos con amor y creemos que está en el otro.

Eso que nos falta y que buscamos en el otro no está en el otro, es una carencia vital que yace en el fondo de nosotros.

El hecho de que nos enamoremos de otra persona en sueños o en la vida real, caminando por la calle o en otro lugar idóneo, simplemente porque nos ha sonreído, nos ha mirado, o hemos interpretado un gesto dirigido hacia nosotros es un equívoco, producto de otro equívoco, una fábula, un engaño, una tergiversación, la manifestación de unas carencias internas profundas, y por lo tanto, proyectamos en el otro aquello que nos falta como si el otro fuera portador de ello.
Buscamos en el otro lo que nos falta, por ello, cuando nos mira o sonríe, vemos en ello su reconocimiento y admiración. Creemos en ello que el otro nos admira y ama. 
En realidad, salimos a la calle buscando que alguien nos mire, y como hay muchos que salen a la calle deseando que les miren, no es difícil que dos miradas que buscan, se encuentren, y entonces creamos que estamos predestinados, y que veamos en el otro, eso que estamos buscando sin descanso, eso que tanto nos falta y tanto anhelamos.
Y el otro que está buscando lo mismo por sus propias carencias también se lo cree, con lo cual se establece una locura a dos, un “amour fou”. 
En realidad lo que buscamos es la admiración, el reconocimiento, el aplauso, buscamos que nos quieran y caemos perdidos en la equivocación.
Cuando dos personas caen en esto al mismo tiempo es que ambos necesitan la admiración y el reconocimiento del otro porque ambos carecen de ello.
Y porque carecen de ello lo buscan por doquier, desesperadamente, está presente en ellos como la necesidad vital que es.
Por ello ambos caen subyugados uno en el otro. Y entonces creen,  que ambos estaban predestinados el uno para el otro. Que el otro es el agua que le sacia y le colma la sed.
A continuación entran en un periodo de locura, en el que solo ven por los ojos del otro, y no pueden estar solos sin el otro. Se le necesita de una manera vital. No pueden vivir sin él.
Pero, necesitar al otro no es amarle, es que él nos ame como una madre a su hijo del alma. Entonces decimos  -y podemos hacer-  tonterías: me muero sin ti, no puedo vivir sin ti, si me dejas me mato. Todo, necesidad del otro, de su admiración, no de amor. Estos son también mecanismos, autoengaños, para seducir al otro para que no nos deje, para que nos de todo. Hasta que nos cansemos y busquemos a otro.
Creemos ilusos que nuestra realización está en el otro. Pero lo único que se busca es la admiración, el aprecio, el reconocimiento, de su persona y de su ser.
En definitiva, buscamos al otro para que nos de la vida que no tenemos.  Para que nos de todo lo que nos falta.

No puede amar quien le falta su realización personal. Amar es dar. A quien le falta algo lo que hace es pedir, no dar, no puede dar, y si parece que da, es solo una simulación, para engañar al otro, para que el otro le de eso que tanto le falta.
Eso es lo contrario del amor, es narcisismo, egoísmo en los casos más pronunciados, pero no es amor.

(De la colección "arboles heridos")


Alberoni: “Enamoramiento y amor” – Nadie se enamora si está satisfecho al menos en parte, de lo que tiene y de lo que es.” “La predisposición al enamoramiento es el sentido profundo de no ser o de no tener nada que valga, el sentido de la nulidad. La inseguridad, la desvalorización, la fetichizacción
.
El que nuestra vida cotidiana, y todas las historias contadas, las novelas, la literatura, la canción, etc., se basen en los amores románticos, muestran y explotan nuestras carencias de amor y realización.



jueves, 19 de abril de 2018

Impedimentos para SER


Amar es estar con el otro - permitirle ser - ayudarle - protegerle - 
construir las condiciones para su desarrollo personal

¿Cuáles son las condiciones para que se dé el amor?
Que el ser humano haya alcanzado su madurez psíquica.
Que sea un ser íntegro, auto realizado, sin ataduras.

¿Cuáles son los impedimentos para ello?
La sociedad en la que vivimos, que nos impide SER simple y llanamente. 
Desde el primer momento nos ata de diversas maneras, a nivel emocional, que es la primera premisa para que se establezcan otras; la segunda, impidiendo  desarrollar todas nuestras potencialidades; la tercera, inculcándonos en su lugar formas de ser, softwars, programas de comportamiento, imitaciones, roles; cuarta, convirtiéndonos en mercancías, cosas, objetos.


La sociedad capitalista

La sociedad en la que vivimos se llama CAPITALISTA, pongamos nombres a las cosas – no nos engañemos  - no nos dejemos engañar – porque entonces nos traicionamos a nosotros mismos en nuestra raíz.

¿Se puede cambiar todo esto?

Cambiar la sociedad implica cambiarnos a nosotros mismos a la vez que a la sociedad – no puede hacerse una cosa sin la otra, van unidas.

Hay que luchar por dentro y por fuera, en nosotros mismos  y en los demás,  en las personas y en las instituciones que son las que nos impiden ser personas.
En las leyes, en las costumbres, en la cultura; en los credos y las creencias; en las ideologías; en el tuétano de nuestros huesos, en nuestras formas de ser, y en las formas de actuar, en lo establecido y en los establecimientos...

La educación
En el carácter inculcado impreso en nuestra carne, en el carácter impreso por la educación,  -más bien llamada domesticación–, en los softwars implantados en nuestro cerebro…
En nuestra realización personal  -lo que implica no solo desarrollar todas nuestras potencialidades cercenadas, castradas en la cuna-.
Sino, des-educarnos – des-acostumbrarnos – des-culturizarnos – porque ellas son las sogas que llevamos al cuello.

Re-volvernos – de rebelarnos y de volvernos a hacer – de re-volvernos las entrañas para nacer de nuevo…

Conocernos – intentar des-hacer los traumas, las ataduras, los falsos apegos, las idealizaciones, las idolatrías…
Y si no podemos porque ya están demasiado cristalizadas y quizá resulte imposible romperlas, al menos ser conscientes de ello y no transmitirlas, y no convertirnos en tiranos como fueron con nosotros, y no ser los transmisores  de sus intereses…

Para ser conscientes hemos de estar en conexión con nosotros mismos, con los demás y con la sociedad donde vivimos.

Conexión = Contacto corporal
Para darnos cuenta que cojeamos
Que nos equivocamos
Que nos engañamos
Que nos refugiamos

Para estar más seguros
Ser inconsciente es vivir en la seguridad, cómodos, ausentes, autómatas

¿¿Nos convierten en autómatas o somos nosotros quienes preferimos ser autómatas. ???  Para sentirnos más cómodos
Se renuncia a SER plenamente con los miedos, las dudas, las incertidumbres, los demonios, pero a la vez renunciamos  a los placeres que son mayores, a ser auténticos, a ser dioses…. –maldita palabra-

Estar en conexión con nosotros mismos es la base para estar en conexión con los demás  y a la inversa, porque no podemos estar con nosotros sin estar con los demás
Y esa es la base del amor 

El cuidado
Nos impiden ser y para ello nos impiden cuidarnos y cultivarnos. 
No nos dan tiempo ni herramientas ni recursos para ello.
El trabajo y el automatismo lo ocupa todo. 
Esa es la excusa para no poder hacer otra cosa.
Para no dedicar el tiempo a nosotros. 
A SERNOS, a hacernos, a con-movernos - movernos y emocionarnos con los demás.
Estamos vendidos por un cacho de pan, somos animales rumiantes, vacas, cerdos, pollos, encerrados en granjas cebándonos con golosinas y mentiras para matarnos en su beneficio. 
Mientras tanto no nos cuidamos, que es cultivarnos, que es convertirnos en seres propicios, en semillas fructíferas. 
Nos impiden ser, realizarnos, que esa es la función del cuidado, y lógicamente, impiden que dejemos realizarse a nuestros hijos, que los cuidemos, que no tengamos tiempo para ello, con lo cual carecen del vínculo primario y necesario. 
Los encerramos en guarderías porque no tenemos tiempo de estar con ellos. Y lo mismo hacemos con nuestros padres ancianos, tampoco tenemos tiempo para ellos, cuando más lo necesitan y también los encerramos en residencias para que se mueran lentamente inmensamente tristes, para que se mueran de tristeza, des-cuidados, des-atendidos,  des-amados.
Esta es nuestra creciente sociedad y así es nuestro progreso.


lunes, 9 de abril de 2018

Educación afectiva, integral, libre, cogestionada.


Educación afectiva, integral, libre, cogestionada.

El afecto es la primera pauta o vínculo de la relación entre padres e hijos.  El afecto ha de ser segurizante, confirmante, referencial, respetuoso con el ser y la personalidad del niño, reafirmándole y apoyándole como SER antes que ningún otro objetivo.
Integral significa que desarrolla todas sus capacidades innatas y naturales como ser humano. Que no busca únicamente el desarrollo de parcelas aisladas del ser. Que no impone restricciones.
Libre quiere decir que no está sometida a ideologías, ni a coacciones que impiden el desarrollo de sus impulsos naturales y potencialidades.
Cogestionada, que ha de ser gestionada en las relaciones con los demás y es dentro de esas relaciones de igualdad, donde se marcan las normas de convivencia.




martes, 20 de marzo de 2018

La expresión emocional que adquiere el empleo de las calidades en el Mov...


Somos marionetas



¿Resulta sorprendente?

Lo que quizá resulte sorprendente es que no nos sorprendamos de que estemos –casi- completamente manipulados. Somos marionetas manejadas por gente extraña. Por esa razón no nos sorprendemos, porque las marionetas son objetos de trapo, de madera, de metal, objetos manipulados, no sujetos autónomos y conscientes, sino objetos  sin consciencia,  como todo objeto.


¿O quizá más bien somos sujetos programados?  También. Nos han implantado un software desde que nacimos, desde antes de nacer incluso, porque ese software fue inyectado anteriormente a nuestros padres y abuelos, desde que la historia es contada. Es el software de las normas y de los esquemas mentales, de lo que se debe ser, creer, pensar, decir, sentir… El software de la obediencia y el sometimiento a la autoridad, a la autoridad del poder, no a la autoridad del saber, autoridad viene de autor, el que se hace a sí mismo, el que ha conseguido ser con su trabajo, estudio, experiencia, etc., no la autoridad que significa mando y a la que siempre se ha de obedecer, seguir y ensalzar.

Si, somos máquinas programadas, ¿Cómo una máquina puede cuestionarse que es una máquina? Realiza una tarea según el programa insertado. No tiene opiniones sobre lo que es ni sobre lo que hace. Realiza rutinariamente su papel sin cuestionarse nada.


Sin embargo, a pesar de ello,  el ser vivo humano es indomable. A la vida no se la puede apresar si no es con la muerte. No hay ningún programa de manipulación tan perfecto del que el ser humano no pueda librarse. Todo sistema tiene fisuras por donde nos podemos escapar.

sábado, 10 de marzo de 2018

Educación como castracción

Joaquín Benito Vallejo

 
Los sujetos vivientes son auto-gestionados.
El individuo es auto-gestionado
El cerebro es auto-gestionado
El organismo es auto-gestionado
Todo el cuerpo es auto-gestionado
La vida es auto-gestionada

          (-Solo el hombre es dirigido, manipulado, esclavizado-)

 

En ninguno  caso existe ningún centro de mando externo.
No hay nada ni nadie que imponga las órdenes para vivir y organizarse.
–Sólo la vida misma-.

La vida es la auto-regulación por sí misma.

 
En la vida todo está interrelacionado, interdependiente. El ser vivo depende del ambiente; Unos seres dependen de otros, siendo relativamente autónomos, son relativamente dependientes. Cada individuo depende de la sociedad, la sociedad depende de los individuos, El ambiente depende de los seres vivos.

Todos se  auto-organizan en su interrelación.

Eso hace que la auto-gestión se convierta en co-gestión.

 Todo ser viviente explora el medio en el que vive, para poder vivir.
(Explorar significa en el ser  humano investigar  y es la base de la creatividad) La exploración amplifica dos campos, uno externo y otro interno: le lleva a desarrollar sus propias capacidades –corporales, cognitivas, emocionales…-  y también a conocer el entorno, y por ello a adquirir recursos para adaptarse a sus características y exigencias.
No puede crear en contra de las leyes naturales pero si puede desarrollar recursos, conocimientos y nuevas alternativas o adaptaciones.

Explorar es sobre todo actuar. Actuar con su propio cuerpo –con su propio ser- actuar sobre el entorno; actuar en relación con otras personas.

Explorando –actuando- se erige como sujeto, se forma su SER. Su unicidad, su idiosincrasia, su distinción, su personalidad, su auto-realización.

Esa capacidad primigenia de explorar, primaria y esencial para el ser, se ha ido gravando -heredando- y desarrollando en el proceso viviente, desde la 1ª célula hasta el hombre.

Es mediante esa facultad primaria de exploración, el modo como el ser vivo  puede acceder al conocimiento del medio entorno y organizarse en él para poder vivir.

Esa capacidad innata y necesaria de exploración, es la base de la investigación y de la creatividad.

Nadie puede decir o enseñar  a nadie cómo es el entorno y las personas, así como lo que ha de hacer para vivir –y convivir-.

Solo se conoce algo verdadera y auténticamente, mediante la acción y la experimentación propia, viviéndolo, experimentándolo, explorándolo. Los únicos “seres” que actúan sin sentir, sin explorar, sin experimentar son los autómatas, los robots, las máquinas artificiales…., pero no son “seres” vivientes. Sin embargo, hay humanos  – ¿una gran mayoría? - que se comportan como máquinas, como robots, ejecutando un programa –software-, de vida, instalado en ellos desde la infancia, desde la familia, desde la escuela. 

Se les instala mediante lo que se llama “educación”, -convirtiéndose ésta en domesticación-, convirtiéndose todas las instancias y todos los medios –familia, escuela, cultura, sociedad, religión, información…,- en los medios “educadores”. domesticadores-, asesinos de la realización personal, de la creatividad y de los sueños –los deseos-.

Se le prohíbe e impide  la satisfacción y  el desarrollo y de las propias pulsiones   naturales innatas, las capacidades de hacer, experimentar, sentir, crear –eso no se hace, eso no se toca, eso no se dice, eso no se piensa…-; amenazando con el castigo y el abandono, generando el miedo, la culpa, la frustración.

De esta forma se impide al ser humano desarrollar la exploración de su entorno, se le impide la propia experimentación, se le impide su auto-organización. Se le impide SER él. Todo –casi todo- le será programado, lo que ha de “saber” –no por la propia experimentación- sino metido en su cabeza, en su mente, imponiéndole un saber, una organización externa. La educación así se convierte en domesticación  [ver Freire]

En el programa –sotfware- van inoculados sentires, sentimientos, emociones, religiones, creencias, ideologías, hábitos, comportamientos…, todo lo que el programador -poder-estado-iglesia-, considera idóneo, lo que ha ido descubriendo con el paso de los años, que es mejor para fabricar un mejor esclavo. Ser un robot-esclavo perfecto a las órdenes del poder de turno. Este programa se inculca  con la represión  de las capacidades naturales, ello es la base de lo que se irá acumulando progresivamente en la mente de los domesticados. Con la represión se cimenta  la inseguridad, el miedo, la obediencia. Porque al anularle el desarrollo de sus capacidades naturales, se le anula su propia experiencia , decisión y autonomía, y ha de guiarse por lo que dicen otros, por los que le mandan, los padres, los gobernantes, las costumbres, las normas….

 
La educación hoy –y quizá siempre desde que tenemos conocimiento de la historia- es una domesticación. Una castración. El conjunto de las capacidades humanas se coartan y restringen encauzando toda la energía en una adiestramiento de cara al trabajo y hacia las normas sociales capitalistas, así como para no protestar, para asumir el orden establecido como algo natural. En definitiva se prepara para  trabajar y para obedecer.

 
A los ricos para dirigir las empresas y seguir siendo ricos explotando a los pobres;  a los pobres como mal asalariados, asumiendo que el trabajo es la única condición necesaria para vivir, y que solo se sale de esa condición trabajando más, una gran mentira ya que nadie se hace rico trabajando, sino robando y explotando. A los pobres solo les queda imitar a los ricos con la pretensión de llegar a ser igual que ellos. Hacer una crítica total del capitalismo aquí y mostrar todas sus armas de manipulación es imposible, ni tengo los medios ni el texto tiene ese objetivo. Armand Mattelart  ha escrito mucho sobre ese tema.

 
Nuestra sociedad capitalista también se caracteriza por ser machista y también mama mucho de la moral católica. Luego la educación es clasista, sexista y moral catolicista. En lo que respecta al machismo se resume en que los hombres valen más y las mujeres están al servicio de los hombres.

 
Todo se inculca desde fuera. Desde la familia que es quien implanta la represión esencial, fortalecida por la escuela y mantenida y sustentada siempre a través de los medios de comunicación de masas, de los medios de manipulación y desinformación, a través de las costumbres, las tradiciones, los deportes, la propaganda…  Todos esos estamentos son transmisores de la ideología reinante en la sociedad.

 
La inculcación de la ideología capitalista se asienta en la represión corporal de los instintos y necesidades vitales de realización personal, aunque parezca que propicia todas las libertades incluida la sexual que no deja de ser otra manipulación más donde la mujer es convertida y valorada por ello, en objeto sexual de compraventa.

Es una castración primigenia puesto que se sacrifican las capacidades potenciales innatas del ser humano, con un significado similar a la que se hace con los animales para domesticar su naturalidad salvaje y conducir su energía hacia el trabajo, a la vez que una programación mental, un software que es inculcado en la mente con las órdenes precisas que se han de seguir. Ese software supone la inculcación de una ideología. La ideología del poder, la ideología del esclavo, la ideología de la competitividad, la ideología de la obediencia, la ideología de la autoridad.

 
La educación marca  y condiciona la vida, perfila los comportamientos, los caracteres, las actitudes. Todo lo que el hombre adulto es viene determinado por la educación.

La sociedad inculca y reproduce sus valore en todos los individuos desde la cuna y los refuerza en todas las etapas de la vida. Así pues, la sociedad capitalista reproduce y siembra los valores y las normas del capitalismo. De modo que lo inculcado –lo social- parece ser innato –genético o biológico.

La educación es el modo más básico y fundamental de reproducción de los valores –ideología-, competitividad, mercancía, espectáculo… El capitalismo es la sociedad del espectáculo, toda su propaganda la convierte en fiesta y en espectáculo apetecible. Mediante la educación quedamos así marcados, como los animales domésticos, domesticados. Queda delimitado así lo que somos y lo que no somos. Lo que podemos ser. Nuestras capacidades, nuestros sueños, nuestros deseos son secuestrados.

 
El cuerpo que es todo lo que somos y tenemos, con el que sentimos, experimentamos, compartimos… se reduce a la mínima expresión, permitiendo solo sentir y experimentar lo más básico, utilitario a los interés de la sociedad capitalista y establecido por ella. El cuerpo se anula como fuente de todo conocimiento, experimentación y placer. El cuerpo se convierte casi exclusivamente en una herramienta de trabajo.

¿Al servicio del poder de turno? Ese “poder” mismamente está al servicio de otro poder por encima de él. Por eso da igual quién gobierne. Todos están por debajo de otro poder, al que sirven y del que se benefician: el sistema capitalista y patriarcal.

Recordemos y tengamos en cuenta que el 1% de la población mundial detenta el 90 % de la riqueza. Es ese 1 % quien está a la cabeza del poder total y controla los medios para poseerlo.

Y una parte esencial –la más importante- para controlar el poder es la educación. ¿Qué mejor herramienta que convertir a los seres humanos en robots? No se trata solo de que los hombres no tengan conocimientos, de que no tengan acceso a la información, sino de algo más importante y esencial, de que los hombres estén robotizados desde su nacimiento, con lo cual pierden toda capacidad para pensar e incluso para interesarse por lo que pasa a su alrededor. Se les anula la capacidad de asombrarse por lo que pasa a su alrededor, y se les anulan los deseos y los sueños, siendo castrada desde la cuna esa capacidad de asombro y de deseos. Ni siquiera saben lo que es, ni siquiera saben que existe, ni se lo pueden imaginar.  

Un hombre no realizado como ser, se convierte en frustrado, agresivo, violento, individualista, sumiso, dependiente,  incapaz de gestionar su propia vida, echándole la culpa a los que tiene alrededor por un lado, ensalzando a quienes representan la autoridad, en el otro extremo.

 

jueves, 8 de marzo de 2018

Expresión Corporal - Danza Creativa - Terapia -Teatro- Alfa Institut : UNIDAD FÍSICA, PSÍQUICA Y SOCIAL

Expresión Corporal - Danza Creativa - Terapia -Teatro- Alfa Institut : UNIDAD FÍSICA, PSÍQUICA Y SOCIAL: UNIDAD  FÍSICA, PSIQUICA Y SOCIAL   DEL  SER  HUMANO -Interacción cuerpo, mente, comunicación- Joaquín Benito Vallejo   La concepc...

res aspectos, muy diversos entre sí, a la vez que nacidos de la misma raíz, definen al ser humano. Uno, material o físico: el cuerpo; otro inmaterial y sin embargo capaz de construir objetos materiales: el psiquismo o la mente, cuya cuna se encuentra en el cuerpo y se ubica en el cerebro, -lo inmaterial se asienta en la materia, no existe el psiquismo sin el cuerpo-; el tercero, social, cuya esencia se define en la comunicación entre las personas. Esas tres dimensiones forman una unidad indivisible, si alguna de ellas faltara no podríamos hablar de ser humano.

martes, 6 de marzo de 2018

Han Byung Chul


Han Byung Chul – El aroma del tiempo
Recopilación realizada por Joaquin Benito Vallejo

Lo que experimentamos como aceleración es uno de los síntomas de la dispersión. La crisis actual remite a la disincronía que conduce a varias alteraciones temporales y a la parestesia. El tiempo carece de un ritmo ordenador. De ahí que pierda el compás. La disincronía hace que el tiempo de tumbos. El sentimiento de que la vida se acelera proviene de la percepción de que el tiempo da tumbos sin rumbo. La dispersión no permite experimentar ningún tipo de duración. Uno se identifica con la fugacidad y lo efímero. Uno se convierte en algo pasajero. La atomización de la vida supone la atomización de la identidad. Se sufre una pérdida radical de espacio, tiempo y ser. La salud del pequeño cuerpo frágil sustituye al mundo. La gente envejece sin hacerse mayor. 

La crisis actual está vinculada a la absolutización de la vida activa. Conduce al imperativo del trabajo que degrada a la persona a animal laboral. La hiperkinesia arrebata a la vida cualquiera contemplación y demora. Es necesaria la revitalización de la vida contemplativa.

 
DES-TIEMPO

Quien no puede morir a su debido tiempo perece a destiempo. Si la vida carece de toda forma de unidad de sentido, acaba a destiempo. Es difícil morir si el final ha sido desplazado por una carrera sin rumbo, una incompletud permanente, en que la vida no concluye con una unidad. Así que la vida queda interrumpida a destiempo.

La aceleración tiene su causa en la incapacidad para acabar. El tiempo aprieta porque nada concluye, porque no hay gravitación. La aceleración expresa que se han roto los diques del tiempo, que regulan, articulan el flujo, que pueden detenerlo  y guiarlo, ofrecer un sostén.

Cuando el tiempo pierde el ritmo, cuando fluye sin detenerse, sin rumbo, desaparece el tiempo apropiado. Hay que morir a tiempo, ni tarde ni pronto –Zaratustra-. Quien no vive a tiempo ¿cómo va a morir a tiempo?

El tiempo justo solo surge dentro de una tensión temporal en un tiempo guiado. En un tiempo atomizado todo es igual entre sí. Quien tiene una meta y un heredero quiere la muerte en el momento justo para la meta y el heredero. –Nietzsche-.

La fragmentación del tiempo va acompañada de masificación y homogeneización. La existencia propia dificulta el funcionamiento de la masa. La aceleración impide que se constituyan formas divergentes, independientes. Todo requiere madurez. La existencia propia requiere una herencia. El legado y la transmisión generan la continuidad histórica. Hoy, las cosas se convierten en pasado al instante por la rapidez del tiempo y por ello dejan de captar la atención.

 El sujeto de la experiencia ha de estar abierto a lo venidero, a lo sorprendente e indefinido del futuro.  Si no queda reducido a un trabajador que tan solo, acaba con el tiempo.  Él no cambia. Pero el sujeto de la experiencia nunca es el mismo. Vive entre el pasado y el futuro. La experiencia comprende un espacio más amplio que la vivencia que es puntual. La comprensión tiene la misma intensidad que la experiencia. La información está vacía de tiempo. La dialéctica es un acontecimiento temporal intensivo.  Surge de la tensión temporal entre un ya y un todavía no, entre lo acontecido y lo futuro. Hoy en día, al presente le falta la tensión. El compromiso, la promesa y la lealtad son prácticas temporales genuinas. Vinculan el presente con el futuro. Generan una continuidad temporal que estabiliza.

La imagen contraria del tiempo pleno es el tiempo vacío, que se dilata sin principio ni fin. El vacío no se opone al desbocamiento. Es una forma silenciosa, el negativo de la aceleración, el tiempo que queda cuando no hay nada. Ambos son consecuencia de la destemporalización. La impaciencia y el vacío tienen el mismo origen. El vacío es un tiempo desarticulado. No hay recuerdos ni esperanzas. La muerte no resultaría violenta si fuera un final resultante de la vida.  Ya no hay historia ni unidad de sentido que colmen la vida. En la vida no hay motivos significativos. La gente  se apresura rápidamente  de un momento a otro.  Así es como se envejece sin hacerse  mayor, y la muerte es más difícil.


TIEMPO SIN AROMA

El mundo mítico está lleno de significado. Los dioses son portadores eternos de significado. Hacen que el mundo sea significativo, que tenga significado y sentido. Narran la relación entre las cosas y los acontecimientos. Así, la narración genera sentido, crea mundo. Este se puede leer como una imagen. Todo ocupa su lugar, tiene significado. Es orden, es justicia. Los acontecimientos mantienen una estrecha relación, está entrelazado con sentido. Cada acontecimiento refleja la sustancia eterna e inmutable del mundo. Ningún movimiento puede llevar al desorden. La aceleración no tiene sentido. Todo se basa en la eterna repetición de lo mismo.

El mundo histórico se basa en otros supuestos distintos.  No se presenta como una imagen acabada. Los acontecimientos se ordenan en una línea ininterrumpida. Al encadenarse los acontecimientos se les dota de sentido. No es la eterna repetición, sino el cambio. Todo es un proceso. El tiempo lleva hacia adelante. La diferencia entre el pasado y el futuro  es lo que desarrolla un sentido. El presente no tiene ninguna sustancia, solo es un punto de transición. Todo se transforma. El movimiento no crea desorden, sino un orden nuevo. El futuro genera una aspiración, y puede ser una aceleración.

El tiempo histórico puede precipitarse hacia adelante porque no reposa en sí mismo, su centro de gravedad no está en el presente. El tiempo tiene sentido en cuanto que va hacia una meta.  Entonces la aceleración cobra sentido. El tiempo mítico es una imagen mientras que el tiempo histórico es una línea que se dirige a un objetivo. Cando esta línea pierde la tensión narrativa se descompone en puntos que dan tumbos sin dirección. La historia ilumina y canaliza los acontecimientos. Impone una trayectoria narrativa. Si esta desaparece, se arma un embrollo de informaciones sin sentido ni dirección. Las informaciones no tienen aroma. No se relacionan con la historia. Son manifestación de tiempo atomizado, de un tiempo de puntos sin línea. Entre ellos solo existe vacío.

El tiempo de puntos siente el impulso de acortar los intervalos vacíos. Se intenta que las sensaciones se sucedan más rápido.  Se produce así una aceleración histérica de los fragmentos de acontecimientos en todos los ámbitos de la vida. El tiempo atomizado no puede mantener la atención. Se abastece de novedades vacías. Es tiempo discontinuo, no hay ligazón. Se vive con lo inesperado y repentino que despiertan miedo difuso. La atomización, el aislamiento y la experiencia de discontinuidades son responsables de diversas formas de violencia. Cada vez se desmoronan más estructuras sociales que antes daban continuidad  y seguridad.  La promesa, la fidelidad, el compromiso, prácticas temporales que crean un lazo con el futuro pierden importancia.

El tiempo mítico y el histórico poseen tensión narrativa. La narración da aroma al tiempo. El tiempo de puntos carece de aroma. Pierde aroma cuando se despoja de sentido, cuando se aplana. Cuando no tiene anclaje, sostén ni guía. La aceleración es una consecuencia de un tiempo sin sostén, sin nada que lo rija. El tiempo se precipita para equilibrar una falta de ser, pero no lo consigue, porque la aceleración en sí misma no sostiene nada. Incluso hace que la falta de ser resulte más penetrante.

 

 
 

 

 


 

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