lunes, 18 de junio de 2018

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alfa institut - movimiento, expresión, danza .: FORMACIÓN en Expresión Corporal - Danza Creativa -...: -Certificado a nivel Internacional- ¡ pide toda la información !   2018 - 2019   Madrid - Barcelona Realizado en fines de seman...

FORMACIÓN en Expresión Corporal - Danza Creativa -Diplomatura- 2018 - 2019

-Certificado a nivel Internacional-
¡ pide toda la información ! 

2018 - 2019  
Madrid - Barcelona
Realizado en fines de semana intensivos y/o entre semana -un día, mañana o tarde, 3 horas y media-.
Grandes becas y descuentos hasta completar plazas.

miércoles, 6 de junio de 2018

biologia-sociedad-2-capitalismo


Biología – Sociedad -2- Sociedad actual - capitalismo



La sociedad donde vivimos actualmente es una sociedad fundamentalmente capitalista y patriarcal –el capitalismo tiene su  origen en el patriarcado- que se alimenta además de la religión católica y protestante en general, -que también son patriarcales-. –Como expone Fromm el protestantismo supone una de las raíces del capitalismo al erigir el trabajo en uno de los valores fundamentales-

Una de las “leyes” básicas del capitalismo es la mercancía: considerar que todo es objeto de compra venta y lucro, incluidas las personas en cuerpo y alma, su pensamiento, su cuerpo, su hacer. De ahí se derivan todas las demás leyes que tenemos que desentrañar y exponer.

Ni un individuo aislado, ni los individuos en particular influyen en gran medida en el desarrollo social. Son las instituciones y organizaciones creadas por los individuos que tienen poder y medios quienes más influyen en su mantenimiento y reproducción.

El capitalismo se ha erigido como gerente de la sociedad y quienes detentan el poder son esencialmente capitalistas. Porque además el capitalismo ha impedido que otros considerados contrarios al capitalismo no accedan al poder, utilizando miles de estrategias de las que dispone, y cuando éstas no han valido, utilizando la fuerza, golpes de estado, guerras, terrorismo, etc., como se ha visto claramente en países de América Latina por ejemplo.  Luego, el capitalismo se ha hecho con todas las instituciones de los estados y las ha utilizado para su propio beneficio.
Además de las instituciones, los medios de que dispone la sociedad capitalista son muchos y potentes: los llamados medios de comunicación que se convierte fundamentalmente en los mayores medios de manipulación; además de la iglesia;  la cultura oficial; la educación oficial; etc. etc. 
A los individuos conscientes y contrarios a la ideología capitalista, mercantilista y explotadora de los seres humanos y del ecosistema en general, nos compete construir  otras “instituciones alternativas” que contrarresten el dominio y manipulación de las instituciones oficiales capitalistas y abran la puerta  al surgimiento de una sociedad más justa.

Hay que tener en cuenta entonces varios aspectos: Todas las personas vivimos a la vez inmersas en la sociedad  pero dentro de ésta dominan y mandan otras entidades  superiores a nosotros, de las cuales es muy difícil, por no decir imposible, poder desembarazarnos,  pero por otro lado tampoco podemos ni queremos vivir aislados, fuera de la sociedad ni ajenos a ella. Queremos transformarla, hacerla mejor, no prescindir de ella. Queremos vivir con los demás compartiendo, no siendo explotados unos por otros.

Las entidades  que ejercen  fundamentalmente  el dominio  sobre todos nosotros son los llamados medios de información y de comunicación en general: radio, televisión, prensa, y hoy día internet sobre todo. A través de ellos se vierten continuamente modos y modelos de vida, apoyados  por la propaganda del consumo. Con todo ello la información deja de ser verídica y neutra, se mediatiza, se  deforma, se tergiversa según convenga, se interpreta, se amplían los aspectos que se quiere y se esconden los que no conviene.
A  través de los llamados medios de comunicación se vierte opinión, parecer, ideología, normas, imponiendo opiniones  y estableciendo modos de hacer, de vivir  y de pensar. Pero lo más grave es que con ello se modula el cerebro así como su forma de reaccionar, pensar y entender la realidad. Se sustituye la realidad por la ficción, la propia experiencia por versiones mediatizadas y manipuladas de la propia experiencia, como dice Jerry Mander  (Cuatro buenas razones para eliminar la televisión). Todo ello supone una invasión de la mente que altera la conducta y cambia a la gente. Y se basa en una relación de poder donde el poderoso nos invade en nuestra  propia casa, en nuestra propia mente,  para vendernos un producto a la vez que se nos inculca una ideología y convirtiéndonos a la vez, en transmisores de la propaganda y de la ideología inculcada: (Coca cola la chispa de la vida. Traducido en: Quien no bebe coca cola  no disfruta de la vida.) Se crean así costumbres, modas, mitos, modelos a imitar, fábulas, mentiras, falsas necesidades y deseos, etc., en los cuales se cae fácilmente sobre todo quien no tiene una formación profunda y una actitud crítica. Haciéndonos creer que somos libres en nuestras elecciones. Haciéndonos creer que somos libres en nuestra propia esclavitud y explotación.

Hay que destacar en esto, el uso y abuso de  las tecnologías modernas: internet y móviles, los cuales en lugar de ser herramientas que sirvan para liberarnos de trabajo nos han  encadenado más aún, a depender de ellos y a través de ellos se crean comportamientos y  quizá en cierta medida se inhiben y destruyen capacidades aún no evaluadas, como la capacidad de escribir a mano con todo lo que ello conlleva  a niveles motrices y mentales, así como la capacidad de experimentar y razonar por sí mismo. Además de ello, producen dispersión, ansiedad, inquietud y nuevas necesidades creadas, no vitales.  Todo lo cual pone de manifiesto otra serie de carencias básicas como es la autorrealización propia, el afecto, la autoestima, la vinculación corporal y la comunicación física, no virtual.

(Este tema hay que tratarlo más y mejor) El terreno de los medios de comunicación puede solucionarse en parte construyendo medios alternativos con libertad de expresión total que no estuvieran sometidos al poder económico, aunque siempre ellos tendrían el mayor dominio. Pero, tampoco los medios de comunicación son los únicos que cran opinión aunque en gran medida sí. Están la televisión, las series, los programas, la publicidad y miles de formas más de crear aptitudes y mentalidades, que se cuelan por todos los sitios, haciéndonos creer que son naturales, como por ejemplo las celebraciones de cumpleaños, comuniones, despedidas de solteros, bodas, las formas de vestir: mostrar los pechos, remarcar los glúteos…, la hiper-sexualización  de la infancia, etc., etc., que está desarrollando e imponiendo formas de vida y mentalidades, calificándolo de libertad.  Y generalmente las personas inconscientes creen  que visten de esa manera porque son libres. A nadie se le ocurre pensar que son monigotes del sistema capitalista patriarcal  y machista que considera y utiliza el cuerpo de la mujer como reclamo de consumo.  A ello se añade la  basura de las series que muestran comportamientos neuróticos, psicóticos, machistas  o degenerados, haciéndolos pasar como manifestaciones naturales del libre albedrío, y que la gente, sobre todo los adolescentes se los está tragando  e imitando creyendo ser originales y libres.



También los programas de televisión, donde cunde la banalidad, el exhibicionismo, la superficialidad,  aprender miles de cosas estúpidas, a la vez que desarrollar actitudes banales, estereotipos, basura psíquica…  ¿Cómo solucionarlo? Es sumamente difícil. Todo ello  forma parte del desarrollo capitalista neo-liberal y machista, que concibe a la mujer como medio de mercancía, propaganda y consumo. 
El tema de las tecnologías es grave también y difícil de solucionar en principio. Todo está unido y forma parte del mismo objetivo: la esclavización encubierta. Eso de que los niños estén adictos desde muy pequeños al móvil e internet es muy  grave. Quizá se pueda solucionar precisamente con la educación que propongo: si los niños están auto-realizados en todo momento  quizá no fueran tan dependientes de las tecnologías y lo que ello conlleva, porque si no tuvieran esas carencias básicas no estarían pendientes. Al menos han de crearse islas libres fuera del sistema capitalista. Se nos ha metido hasta los huesos.
Ante este panorama la educación alternativa familiar o de entidades privadas puede hace muy poco. Tenemos que ver como torear estas circunstancias, fuera de la familia, en los colegios, cuando el niño va teniendo más contacto con los demás y estos le transmitirán las formas establecidas de vida.

Comunicación rítmica mediante las AB súbitas de LABAN-Formación en Expre...


Cuerpo, mente, comunicación-Alfa Ínstitut-Joaquín Benito Vallejo: LA VIDA MORAL DE LOS ANIMALES

Cuerpo, mente, comunicación-Alfa Ínstitut-Joaquín Benito Vallejo: LA VIDA MORAL DE LOS ANIMALES: ¿TIENEN  MORAL  LOS ANIMALES? Justicia Salvaje –La vida moral de los animales- Marc Bekoff [1]   y Jessica Pierce [2] Recopilación...

Se defiende que los animales sienten empatía unos por otros, se tratan con equidad, cooperan para conseguir objetivos comunes y se ayudan entre sí. Se defiende que los animales tienen moral.
Cada vez más científicos especializados en el comportamiento animal se convencen de que: los animales pueden actuar con compasión, altruismo y empatía.
La moralidad es una estrategia adaptativa para vivir en sociedad.
Mostraremos que los animales sociales poseen mundos ricos interiores; tienen un amplio repertorio de emociones,  complejo y sutil,  además de un alto grado de inteligencia y flexibilidad. Forman y mantienen complejas redes de relaciones.

viernes, 25 de mayo de 2018

el cuidado


CUIDAR-NOS – CULTIVAR-NOS – CULTURIZAR-NOS



La principal función que hemos de realizar los seres vivos –humanos- es nuestro cuidado personal  y el de quienes  nos rodean.

Cuidarnos mutuamente – cuidarme yo, cuidar a los otros, cuidar que haya un entorno cuidador social, política y económicamente viable y responsable.  Que el cuidado sea un derecho humano y que se establezcan los requisitos  necesarios  para que esto se lleve a cabo bajo la protección de la ley.
El cuidado implica cultivo y cultura de uno mismo y de los demás. Cuidar-se - cultivar-se - culturizar-se - educar-se / cuidar-nos - cultivar-nos - culturizar-nos - educar-nos.

 El tacto y el contacto corporal son la base del autocuidado y del cuidado a los demás. El cuidado debería ser una de las leyes de la vida, de igual modo que lo descubrieron los animales como dice Eibl-Eibesfeld, cuidarnos, atendernos, darnos, estar, ser, con nosotros, con los demás –conectados- en nuestras necesidades, afectos, conocimientos, apetencias.

 Del cuidado deviene el cultivo que ya es cuidar para dar frutos, para crecer y engrandecerse: preparar la semilla y el ambiente, sembrar, regar, desbrozar, madurar, cosechar / estimular, estudiar, investigar, aprender, enseñar, compartir, dar, recibir, desarrollar las facultades corporales y mentales, los sentidos, los sentimientos, las emociones, el conocimiento, las facultades humanas como la colaboración, el altruismo, la empatía en interrelación con los demás. 

Y de cultivo deriva cultura que es el conjunto de aprendizajes y conocimientos acumulados por las generaciones una tras otra en la sociedad y la convivencia en común.
Estas premisas u objetivos generales requieren explicaciones previas y posteriores. Sobre lo que entendemos por cuidado. Sobre cuáles son los requisitos previos  -y los resultados- para el cuidado y del cuidado  –1º la conexión- / estar en conexión consigo mismo y con los demás / 2º  sobre las prácticas concretas que requiere el cuidado de sí mismo, de los otros y por extensión lógica y necesaria, de toda la humanidad.

En primer lugar, cada persona debe cuidar de sí mismo y organizar su vida. Es autónoma y responsable de ello. Significa esto, que nadie  puede  ni  debe hacerlo por ti. Solo la experiencia propia nos conducirá a ser nosotros mismos, no los consejos de los demás. Esto implica que yo no debo meterme en la vida de los demás ni decirles cómo debe ser. El propio ser y la vida de cada uno depende de él mismo una vez que tiene el vínculo afectivo reafirmante seguro, su compromiso y su responsabilidad consigo mismo y con los demás. Si quiere ser libre y autónomo, si no quiere depender de nadie ni ser su esclavo. Puede que la dependencia y la esclavitud le procuren algunos beneficios y comodidades, pero le acarrea un gran perjuicio: no ser él. Elegir la esclavitud y la ignorancia no es nunca una decisión consciente y autónoma, es por el contrario el resultado de la educación castradora, aquella que impide hacerse y desarrollarse como ser humano íntegro.

Los componentes de una pareja han de cuidarse mutuamente en igualdad. Ambos componentes debe cuidar de sus crías también en igualdad. Los padres cuidan a los hijos, los hijos cuidarán luego a los padres. Cuidamos de los amigos, de los familiares, de los compañeros, de los vecinos…, de los paisanos, de quienes más necesidades tienen.

El cuidado de los hijos implica el cuidado y conocimiento previo de sus padres. De haberse desarrollado ellos íntegramente. El niño necesita en principio afecto, seguridad, reconocimiento, referencias claras. Las tareas de cuidado realizadas con él deben ser hechas con afecto, atención, contacto, empatía, responsabilidad. Pero el cuidado no debe ser atosigante, ni sobreprotector, debe haber espacio y tiempo para que el niño sienta y decida desde la más tierna infancia. Para que se respeten sus deseos, inclinaciones, gustos, decisiones. Capacitarle para decidir y para que él mismo progresivamente realice sus propias tareas de auto- cuidado. Y a su tiempo vaya poniendo en marcha el desarrollo de todas sus capacidades sensoriales, motrices, perceptivas, cognitivas, etc.

El cuidado básico es el corporal y afectivo al que se van superponiendo todos los cuidados: físicos, psíquicos, sociales, educativos.  El cuerpo es lo más esencial y total que poseemos, todo está en el cuerpo y brota del cuerpo. Se expande desde el cuerpo, se proyecta desde el cuerpo.

Los cuidados corporales, la higiene, -lavarse, acicalarse, masajearse, embellecerse…-, nos conectan con nosotros mismos y nos hacen crecer, madurar  y conocernos si no se hacen de modo rutinario y mecánico. Es una  forma básica de estar en contacto consigo mismo. Habitar el propio cuerpo. Todas esas labores activan las neuronas, amplían la imagen corporal, desarrollan los movimientos básicos –el esquema corporal- nos procuran la autonomía, nos llevan a ser los gestores de nuestras acciones, a tomar las decisiones precisas, nos centran y relajan.  Cuidarse es amarse. El cuidado personal se amplía en el cuidado del hábitat, su limpieza, su embellecimiento, su idiosincrasia, habitar el espacio, hacerlo propio, investirlo, acomodarlo, hacerlo agradable, acogedor, hospitalario, cálido, amable. El hábitat es un reflejo de nuestra personalidad, una prolongación de nuestro cuerpo. Por ello es un derecho fundamental tener un espacio propio, tanto como es un derecho tener un cuerpo, donde poder estar y manifestarse libremente, satisfaciendo las necesidades básicas naturales desde la higiene, la comida, el reposo, el ocio, el estudio…

(Fouccault nos dice que el cuidado de uno mismo era en el mundo greco-romano, el modo mediante el cual la libertad individual era pensada como ética. Para conducirse bien, para practicar la libertad como era debido, era necesario ocuparse de sí, cuidar de sí, a la vez que era necesario para conocerse. La ética, en tanto que práctica reflexiva de la libertad, ha girado en torno a este imperativo fundamental: "cuida de ti mismo". Uno no puede cuidar de sí sin conocer-se. El cuidado de sí es el conocimiento de sí, pero es también el conocimiento de un cierto número de reglas de conducta o de principios que son a la vez verdades y prescripciones. El cuidado de sí supone hacer acopio de estas verdades: y es así como se ven ligadas la ética y el juego de la verdad. Es necesario que se hayan aprendido los principios de una forma tan constante que, cuando vuestros deseos, vuestros apetitos, vuestros miedos se despierten como perros que ladran, el Logos hable en vosotros como la voz del amo que con un solo grito sabe acallar a los perros. Es decir, que el cuidado conlleva el control de su propio cuerpo y sus necesidades auténticas. En nuestras sociedades, por el contrario, ocuparse de uno mismo ha sido denunciado casi espontáneamente como una forma de egoísmo o de interés individual en contradicción con el interés que es necesario prestar a los otros o con el necesario sacrificio de uno mismo. Sin embargo, para cuidar –o amar- a los otros es necesario previamente cuidarse –o amarse- a sí mismo.)
(Así era a groso modo como yo pensaba en mi juventud: cuidarse a sí mismo, acicalarse, eso sí, en demasía, era signo de narcisismo extremo, de pijería, como diríamos hoy, porque en el mundo hay demasiados problemas como para estar solo en uno mismo. Sin embargo, mi parecer hoy ha cambiado como puede verse.)
Hay una parte del cuidado que es personal, de gestión propia y autónoma, y otro cuidado que debe ser compartido y cogestionado con los otros con los que convivimos.

En otros ámbitos o a la vez, el cuidado ha de ser mutuo –yo cuido de ti, de vosotros- / tu - vosotros cuidáis de mí. Aunque hay momentos en que el cuidado es más bien de unos –los más capacitados, fuertes, vitales...- hacia otros –los más desprotegidos-.

El cuidado es esencial en las etapas más frágiles de la vida: infancia y vejez y en los momentos más vulnerables: enfermedad, pérdida, discapacidad…,

El cuidado se convierte en cultivo y cultura desde lo físico, corporal, estimulante, psíquico, espiritual, emocional, mental, expresivo, relacional, educativo, creativo…

Forma la parte más esencial de la auto-organización de la persona: cuidarse a sí mismo –y de la co-gestión con los demás: cuidar el entorno –la casa, el barrio, la ciudad, el país, el mundo- y las personas que en él convivimos. No existen límites ni fronteras, estamos todos de viaje en esta nave llamada tierra, cuyo viaje es casi eterno, -aunque nosotros nos bajemos en la próxima estación- tenemos que dejárselo cuidado para quienes se suban en la próxima, a nuestras generaciones venideras. Y este tren en el que viajamos llamado tierra, es un entorno eco-político-social donde todos tenemos los mismos derechos, personas, animales, plantas.
Y quienes tenemos los mayores deberes somos los seres humanos, porque de los seres vivos somos los únicos conscientes y los mayores depredadores. Mientras que el ecosistema se regula solo, el ser humano lo está desregulando, acabando con su forma de vida con muchos otros seres vivos.

Y es co-organizativo porque hay tareas que implican a varias personas, las correspondientes a los espacios comunes, tareas comunes, servicios comunes, la política común.

También, cuidar-nos es cultivar-nos, culturizar-nos. Transmitirnos todos los legados, conocimientos, artes, descubrimientos que las generaciones anteriores nos han ido dejando. Respetar este legado. Tener sentido de la historia, de dónde venimos y a dónde vamos. Tener metas y proyectos. Tener sentido de lo que hacemos. Movernos con sentido, responsabilidad y compromiso
.
El amor, -la necesidad de atención, cuidado, respeto…, es esencial para la formación y desarrollo del ser humano.  Mientras que su carencia rompe la unidad del ser, su posible armonía y equilibrio, su salud, porque es esencial al organismo vivo.

El cuidado entonces implica comprensión, respeto, autonomía, solidaridad, empatía, colaboración, compromiso…. El cuidado implica estar con, acompañar afectivamente re-afirmativamente.

Y por lo tanto, implica cambiar las leyes sociales y políticas donde el centro de la vida sea la persona y no el trabajo. El trabajo es hoy la excusa para no cuidarnos. Por ello hay que cambiar la sociedad. Lo que nos llevará hacia la utopía que hay que empezar a construir desde el presente para llegar al futuro.

Como todo está montado respecto a la ley del trabajo, todas son justificaciones para valorar el trabajo. Y toda la vida se orienta hacia el trabajo, su consecución y su valoración en el mercado. Así es la educación, el aprendizaje, la realización personal, la valía, el poder, la influencia. Todo queda condicionado por el trabajo. De modo que  nos esclavizamos –y nos justificamos- agarrados a  una falsa idea. Con ello, nos desrealizamos, nos frustramos, nos convertimos en malvados. No atendemos a los hijos porque hay que trabajar. No atendemos a los padres ancianos porque hay que trabajar. Vivimos para trabajar, no trabajamos para vivir. El dinero que se acumula no se disfruta porque no hay tiempo para el disfrute. O nos morimos antes de poder hacerlo. ¡Cuántas falsas justificaciones encierra el trabajo! No nos educan para estar con los demás atendiéndoles, cuidándoles, por lo tanto, el cuidado y la atención se ven luego como una pesada carga. No estamos educados para cuidar. Y por todo ello también, hay que reivindicar la Renta Básica, para poder disponer de lo básico para vivir, sin depender del trabajo alienante. Es también falso que en tal caso el hombre se hiciera un vago. Porque el ser vivo goza de estímulos para vivir por el mero hecho de ser vivo. Es una necesidad innata, instintiva, porque viene en sus genes la exploración del entorno, y el desarrollo de todas sus potencialidades. Al contrario, es la ideología capitalista –la que nos convierte en mercancía- la que castra los estímulos innatos y las capacidades inscritas en los genes.

Implica por tanto que la economía esté al servicio de las personas, que el estado prevea los fondos para que el cuidado y la cultura sean los principales objetivos, que todos tengan cubiertas sus necesidades físicas, psíquicas, sociales, relacionales, educativas, profesionales, asociativas, creativas, participativas, colaborativas. Y las motive y las impulse con todos sus medios y recursos.

Implica que nadie esté desatendido, que nadie no tenga a nadie, para cuidarle y atenderle. Que haya personas preparadas profesionalmente, afectivamente, para atender a las otras personas. Se requieren redes de atención y cuidado intergeneracional.

Considero que la principal función del ser humano es estar conectado consigo mismo  y con quienes le rodean. El hecho de  ser vivo implica estar conectado con el medio entorno que nos rodea, del cual su elemento fundamental son los demás seres vivos. No estar conectado es no sentir sus propias necesidades ni poder satisfacerlas, por tanto.

Esta doble conexión conlleva, es la premisa para, el cuidado, la atención, la comprensión, el respeto y la empatía entre otras cosas para su realización. Formarse como persona. Desarrollar todas sus potencialidades. Ser mejor. Disfrutar de la vida con los demás.


miércoles, 16 de mayo de 2018

Biología, Sociedad, Educación

“Educar-nos para la ternura –El tacto y el contacto corporal en las relaciones humanas” Joaquín Benito Vallejo Ed. Corona Borealis 

Biología – Sociedad – Educación



Los seres vivos  -y en mayor medida los humanos- gozamos de un doble componente, la identidad biológica y la social.
Ello  significa que una parte de nosotros lo traemos ya al nacer inscrito en nuestros genes, mientras que otra parte se desarrolla en y mediante la interacción con la sociedad.
Sobre todo a medida que se avanza en la escala de la evolución de las especies.  
El componente social es menor en los seres más primitivos  y mayor en los últimos escalones de la evolución.  Hacia atrás los seres más primitivos y primarios son más instintivos que sociales, es decir, que lo que traen al nacer es más que lo que van a aprender después, lo traen ya “aprendido”. Mientras que hacia adelante, los seres superiores o últimos, traemos  una parte básica instintiva mientras que lo que vamos aprender es mayor, eso sí, en base a lo inscrito genéticamente.

El ámbito social debe ser complementario del ente biológico, -no antagónico -. Ello significa que la sociedad debe complementar la parte biológica o potencial, desarrollándola adecuadamente, haciéndola real.

La parte biológica es la que portamos en nuestros genes al nacer como potenciales a realizar.
En estos potenciales hay una parte exclusiva de los seres humanos, otra parte más de nuestros ancestros animales dentro de la evolución de la vida, y otra parte más, únicamente personal, que solo corresponde a cada individuo en particular.
El potencial genético ha de desarrollarse mediante la colaboración social, en caso contrario, los potenciales genéticos pueden quedar inhibidos, deformados  o incluso destruidos. 

Es por esto que la sociedad es complementaria de la biología –debe serlo-. En caso contrario, la sociedad  se manifiesta como un  impedimento, una degeneración que en lugar de potenciar la realización del programa genético, lo inhibe, desvirtúa, manipula o destruye. Hay que remarcar a este respecto que el ser humano, no es plenamente humano con solo nacer, sino que su plenitud la alcanzará cuando se hayan desarrollado todas las potencialidades humanas que en él están impresas.

La parte biológica y genético corresponde a la semilla en sí misma en la que están inscritas los potenciales –el árbol, por ejemplo- en que puede convertirse.  Mientras que lo social correspondería a su cultivo –de ahí procede la palabra cultura, el legado dejado por nuestros antepasados-, que forma parte de lo social. 
Lo biológico necesita un ambiente adecuado así como determinadas condiciones para que se desarrolle, en caso contrario lo genético –lo potencial- no llega a hacerse  realidad, fenece. 
Si la semilla no se introduce en la tierra adecuada, no se la riega y no se le proporciona los recursos necesarios para que crezca y se convierta en el árbol que está inscrito en su interior, no será nunca nada.

Este es el símil o metáfora de la interacción entre lo biológico y lo social aplicable al ser humano. Si al niño, no se le educa para que desarrolle todas sus capacidades innatas y potencialidades humanas, no llegará a convertirse  en un ser humano íntegro.
Así pues, el ser humano necesita a los demás seres que configuran el medio social, para desarrollar todos sus potenciales inscritos en sus genes, tanto como perteneciente a la especie humana como lo que le corresponderá a su individualidad y personalidad propia.

La biología y la sociedad forman una unidad común en la que una parte interfiere en la otra.
De igual forma, los individuos y la sociedad forman también una unidad común con interferencias mutuas.
De modo similar a como  la genética y la sociedad forman una unidad en la que una hace a la otra y viceversa, la sociedad está formada por individuos a la vez que los individuos están formados por la sociedad.  
Ambos son causa y efecto mutuamente unos de otros. Son los individuos los que hacen a la sociedad, y es la sociedad la que a su tiempo forma a los individuos. Y vuelven a ser los individuos los que conforman y transforman la sociedad en un bucle continuo.

 Toda sociedad tiende a transmitir e inculcar  sus normas, sus costumbres, sus tradiciones, su forma de ser y de pensar, sus mitos, sus creencias, su ideología, etc., para así, reproducirse y mantenerse ella misma viva, como un organismo vivo.

Lo transmiten también los individuos aislados y lo hacen a través de las instituciones construidas  por ellos, y por los medios y recursos de que disponen.

Así, la sociedad  tiende a anclarse, -puede-,  no evolucionar o cambiar un poco según le convenga o incluso retroceder, porque quienes detentan el poder y que han construido las instituciones, les interesa que así sea en cada momento porque han adquirido una serie de  privilegios que no quieren perder, entonces según vean,  son más restrictivos o más permisivos sin que esto último implique la pérdida de sus privilegios.

Históricamente, la sociedad ha ido siendo dominada por unos pocos que son quienes detentan el poder y las instituciones que han puesto a su propio servicio, dejando a las mayorías, las condiciones  mínimas de subsistencia para vivir y para que no protesten ni produzcan altercados.

Una de las instituciones que más cumplen el papel de mantenimiento y control de la sociedad es la educación. 

Aunque hay otros medios más de suma importancia como los medios de comunicación, ya que no solo educa la escuela o la familia, sino todo el entorno social.

En general, al ponerse al servicio de quienes detentan el poder,  la educación deja de ser lo que debería ser: potenciar el desarrollo de las capacidades humanas –el potencial biológico y genético- de cada individuo, para convertirse en domesticación: enseñar  a  los individuos a desempeñar  el papel que interesa a quienes mandan, reprimiendo el desarrollo de sus instintos y capacidades innatas y restringiendo en general  las potencialidades que no les interesa,  para lo cual necesitan reprimir, castigar y también imponer otras formas de ser.

Es simbólicamente similar a la castración que se ejerce con los animales para amansarlos  y convertirles en utensilios de trabajo.
Y al no desarrollar sus potencialidades, al ser reprimidas, se forman constituciones neuróticas, defensivas y deshumanizadas. El riesgo es alto para todos, pero no para el trabajo alienado, institucionalizado y para el empresariado que se beneficia de él, parece ser. 
La sociedad se convierte así  en una cadena de transmisión de las ideas dominantes a la vez que en una degenerada fábrica de enfermos y psicópatas al impedir la satisfacción de sus necesidades vitales. Los riesgos son muchos a  niveles psicológicos y en cuanto a realización personal. Convierten a los seres humanos en autómatas, incultos, ignorantes, sin intereses ni ilusiones, autoritarios, fascistas, neuróticos, psicóticos, con enfermedades psicosomáticas diversas: estrés, narcisismo, idolatría, des-realización, frustración. Y forman hijos y sociedades enfermas, similares a ellos. 

Con ello imponen sus normas de vida y por ello mismo cada vez han ido apartándose más de desarrollar el potencial biológico de los seres humanos y han aprendido a impedir desarrollar sus potenciales reprimiéndoles, manejándoles y manipulándoles.

Han de  restringir y limitar el desarrollo de todas las capacidades del individuo y domesticar  a los ciudadanos para que acepten y reproduzcan el sistema establecido.


De esta manera la sociedad se convierte en antagónica de la biología. En lugar de cultivar y engrandecer sus potencialidades, las inhibe, manipula, o coarta. No todas, lo cual sería imposible, sino solo aquellas facultades que le molestan para mantener sus privilegios.  Esto es auténtico terrorismo, convertir a los seres humanos  en peleles, vaciar sus mentes, sus consciencias, su humanidad plena para reducirles a utensilios de trabajo. 


A pesar de todo,  nunca la sociedad  consigue mantenerse igual, progresivamente va teniendo transformaciones forzadas por los individuos que también construyen sus instancias alternativas porque no están de acuerdo con las normas dadas y establecidas.

AMOR: en busca de su definición.


AMOR: en busca de su definición.



Amar al otro no es querer al otro para mí.  Al contrario, amar al otro es quererle para sí mismo, para él. Para  que él, el otro, se potencie como ser. Como  ser distinto a mí, con sus propias características y particularidades. Por tanto, amar al otro, es posibilitarle ser él mismo, distinto a mí, con necesidades distintas a las mías.

Si querer puede significar desear  y más allá, poseer,  por el contrario, amar no puede ser concebido de tal manera. Amar no puede ser en ningún caso, apropiarse del otro, sino darse al otro, no querer al otro para mí mismo, no poseerlo. Si yo quiero al otro no puede ser en el sentido de desearlo ni poseerlo. El único significado válido sería querer al otro, en el sentido de desear que sea él mismo, que se tenga a sí mismo, que se haga a sí mismo.  Que sea independiente y libre, distinto a mí, según el desarrollo de sus potencialidades. Y como consecuencia ayudarle a ser, a tenerse, a desarrollarse.  Estar a su disposición en este sentido es darse a él.

Y en este sentido, querer al otro o desearlo, es querer o desear que esté conmigo por su excelente compañía y por su excelente ser.  Pero sin obligarlo, ni poseerlo.

(Muchas personas –madres- pueden estar de acuerdo teóricamente con esto, pero ¿qué hacen en la práctica? ¿Potencian de verdad  en sus hijos, la realización libre de sus potencialidades, sin ejercer la posesión?

Amar no es buscar en el otro lo que nos falta a nosotros mismos, no es pedir ni rogar, es dar.  Amor es dar-se, proteger, cuidar, respetar, es estar dispuesto, disponible, involucrarse, comprometerse en el desarrollo y la libertad del otro, reafirmar al otro como Ser, como dice la haptonomía-

El amor implica en 1º lugar el reconocimiento del otro como ser, único, intransferible, independiente, libre. Que no lo puedo usar para mi propio antojo, que no lo puedo utilizar para mi conveniencia. Que no puedo hacer de él lo que yo quiera. Que no puedo hacerle a mi imagen y semejanza. Que no puedo hacer de él un clon o una fotocopia mía. Que no puedo querer que sea mi sueño, mi ilusión, lo que yo deseé para mí, o lo que yo no pude ser. Que no puede ser lo que está en mi cabeza. Por lo tanto que no utilizo el chantaje con él, ni la seducción, ni la manipulación, ni el engaño ni la mentira, con la excusa de que es en su propio bien, sea un hijo, un padre, un amigo, un amante u otra persona cualquiera. El amor se basa en concebir al otro como un sujeto libre e independiente, no como un objeto o cosa a mi servicio en cualquier caso, general o particular.

El amor no se refiere  a que los demás estén a nuestro servicio y nuestro propio beneficio, sino al contrario, amar es ponerse al servicio de los demás. Ello entonces implica una serie de deberes y obligaciones más que de derechos. Estos –los derechos- deben estar en correlación con los deberes. En realidad conlleva un cuidado y un respeto mutuo. Y este cuidado y respeto, digo, implica acciones para que se cumpla, como  son la responsabilidad y el compromiso permanentes.

El amor debe ser dirigido más concretamente a las personas que más lo necesitan; niños, ancianos, enfermos, discapacitados, personas con necesidades especiales, moribundos, etc. A los hijos, familiares, amigos  o personas en general, alumnos, pacientes…
De manera especial y preponderante se refiere a las relaciones de padres a hijos pequeños, de parejas entre sí, de hijos a padres mayores, de médicos a pacientes, de profesores a alumnos, hacia enfermos, moribundos, y personas con necesidades especiales.
Y por lo tanto, debe dedicarse también a inmigrantes, desplazados por guerras o hambres. El amor no reconoce fronteras, ni patrias, ni razas. Debe dedicarse también a personas que sufren injusticias, acosos, tratas, esclavismos, violaciones y los mil modos existentes y camuflados de manipulación  y de explotación de mujeres, niños, trabajadores, olvidados de la tierra.

La concepción del amor no se dirige a la posesión  de una o unas persona determinadas  sino a su respeto, su protección y su cuidado.  El amor a los otros, su cuidado y protección con respeto, responsabilidad y compromiso se basa en el amor a la vida y a la naturaleza, y conlleva el amor a toda la humanidad, -como nos dice E. Fromm- incluso de las especies animales y vegetales,  el respeto y cuidado de la naturaleza o medio ambiente que nos ha dado la vida  y del que formamos parte. El respeto y cuidado de todo lo que nos rodea y que forma parte de nuestro medio de interrelación  entre unos y otros.

Podemos definir el amor como una unión, vínculo, ligazón o afecto, de unos con otros, de origen innato a la vez que cultivado, necesario en primer lugar para crecer y llegar a ser humanos y en general, para vivir y desarrollarnos mejor, sanos, felices, íntegros, independientes.
Esta pre-definición  nos lleva e implica estar disponibles para los demás, ser responsables, comprometidos unos con otros.
Dicha exposición si se considera cierta, nos confiere unos  “derechos” que implican a su vez otros “deberes” los cuales están entrelazados y entretejidos unos con otros.

El amor reconoce como derecho incontestable fundamental del ser humano: el derecho a su reconocimiento, por la consolidación racional de su existencia y por la confirmación afectiva de su ser desde la concepción, nos dice la haptonomía.

Las cuestiones de la felicidad humana, de la tolerancia de las diferencias, y de la facultad de desarrollar plenamente la matriz de su ser con todo su potencial creativo, de las condiciones de la responsabilidad y del placer en los encuentros interhumanos se sitúan en el centro del amor verdadero,  y de las  preocupaciones de la haptonomía,

Esa unión o vínculo llamado amor establece un estado interno de seguridad de base, vital para el ser,  a través de contactos de proximidad tranquilizadora y de confirmación afectiva, que con el trato afectuoso reafirma al otro en su ser” nos vuelve a decir la Haptonomía.

 Esta seguridad de base mediante el contacto y la proximidad puede verse claramente en el niño, pero también en el anciano, o en el enfermo de una cierta gravedad y en el moribundo, en la persona desprotegida, frágil o débil. Es la seguridad y el cuidado del que habla la teoría del apego y que puede observarse también en los animales –no solo mamíferos, sino aves también- manifestándose en que las crías se mantienen cerca de los padres, como una necesidad de protección innata, y se cobijan en ellos cuando lo necesitan.

Adquirir  una seguridad de base invita y lleva a la autonomía, la comunicación y la confianza. El desarrollo afectivo es por esta relación confirmante, fundamental y determinante para llegar a ser una persona autónoma.

sábado, 5 de mayo de 2018

LA ASERTIVIDAD


La asertividad para gente extraordinaria - Eva Bach y Anna Forés - Plataforma editorial Barcelona
Rcopilado por Joaquín Benito Vallejo

LA ASERTIVIDAD

Es como una flor: requiere cuidados y atenciones especiales; emana belleza y delicadeza pero tiene algunas espinas; requiere cultivarse y aprender unas técnicas así como el desarrollo de un arte personal; 

Es para gente extraordinaria, personas que estén dispuestas a aprender y crecer a lo largo de toda la vida. Personas que quieren hacer bien,  que son humildes, que asumen que se equivocan, que no ponen toda la responsabilidad de lo que les ocurre en los otros, que reconocen sus propias dificultades, que están dispuestas a poner algo de su parte para aumentar su propio bienestar y el de quienes le rodean,  que se miran a sí mismas y admiten sus propias limitaciones, que quieren ser felices, se alegran de que los otros lo sean, y contribuyen a ello en la medida de sus posibilidades.  

Que creen en la fuerza de las relaciones interpersonales, que quieran unir sus manos a otras manos para sembrar, recoger y compartir.

Quien tiene presente que vive y convive con otros y quiere cultivar lo exquisito. Tiene que ver con la necesidad de cuidarnos y protegernos unos a otros, generar confianza y proximidad. Contribuir al bien común a partir de la mejora propia. Actitud muy necesaria para el buen funcionamiento de las relaciones.

Implica generosidad, empatía y consideración al otro. Escuchar, conocer y considerar los sentimientos que los otros desencadenan en nosotros y los que nosotros desencadenamos en ellos.

Es un recurso para comunicar de un modo respetuoso lo que yo siento y acoger con el mismo respeto lo que sientes los otros.  Aprender  a contener y canalizar adecuadamente determinadas emociones. 
Solo tiene algo extraordinario cuando la acompañamos de un sentimiento profundamente ético y estético de la vida y de las relaciones. Lo más difícil no es su aprendizaje ni su práctica, sino la comprensión profunda de la delicadeza, la nobleza de corazón, la honestidad, la humildad, la responsabilidad, la voluntad de mejora y la consideración hacia los otros que en el fondo implica.

La asertividad como medio y recurso para un encuentro más respetuoso, honesto y humano. Favorecer el placer de comunicarnos, el reconocimiento mutuo, el afecto en las relaciones, la asunción de la propia responsabilidad.
No sirve para afirmarse uno mismo, contraviniendo los derechos del otro, encaminándose al cultivo del propio ego y al sometimiento del otro. No vale orientarlo para fines exclusivamente personales y utilizarlo para salirnos con la nuestra. Aplicándola como una mera técnica es un triste baile a solas. De ese modo no contempla la empatía ni la escucha ni sintoniza con lo que requiere la relación. Tiene que sustentarse en un sentimiento auténtico de empatía y unos valores.

Asertividad – empatía – resiliencia – serendipidad…,  son habilidades para la vida las relaciones interpersonales. 
Resiliencia y serendipidad tienen que ver con la capacidad del ser humano de crecer, madurar y transformarse con las dificultades, extrayendo algo positivo de lo desfavorable y negativo. 
Empatía y asertividad se relacionan con una idea tan buena, poderosa y llena de sentido como el descubrimiento de que no hay magia mayor que lo que suscita en nuestras vidas unas relaciones de calidad.

Empatía = capacidad de percibir, sintonizar, comprender las emociones y sentimientos de los demás.
Asertividad = competencia para expresarnos de un modo honesto, claro y respetuoso, para abrir nuestros corazones y establecer relaciones más sanas, cálidas y próximas.
Resiliencia = capacidad que tenemos para afrontar las adversidades y salir airosos y transformados positivamente.
Serendipidad = Hace referencia a los descubrimientos imprevistos. Es el don de la sagacidad, la sabiduría de convertir un hecho inesperado o adverso en buena suerte. Dar respuesta a la pregunta: ¿Qué hay de bueno en todo esto?



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