martes, 21 de agosto de 2018

FLUIR – Una psicología de la felicidad


FLUIR – Una  psicología de la felicidad –
Mihaly Csikszentmihalyi –(se pronuncia: Cis-zen-mijali)
Ed. Kairós – Barcelona 1996
Recopilación por Joaquín Benito Vallejo

  









































La felicidad no apunta a un estúpido hedonismo sino a la asunción consciente de un reto.



A pesar de que hoy estamos más sanos que nunca, nos hallamos rodeados de lujos inalcanzables y el conocimiento científico está a disposición de todos, las personas acaban sintiendo que han malgastado su vida y que ha transcurrido entre la ansiedad y el aburrimiento.

El propósito de este libro es utilizar algunas herramientas de la psicología para analizar esta pregunta tan antigua ¿Cuándo se sienten felices las personas?  Si encontramos las respuestas tal vez podamos organizar nuestra vida para que la felicidad forme parte de ella.

El autor ha dedicado más de un cuarto de siglo a investigar este fenómeno. Descubrió que la felicidad no es algo que suceda, ni sea fruto del azar, ni tampoco pueda comprarse con dinero o poder. No depende de los acontecimientos externos, sino más bien de cómo los interpretamos. La felicidad es una condición vital que cada uno debe preparar, cultivar y defender individualmente. 

Las personas que saben controlar su experiencia interna son capaces de determinar la calidad de sus vidas. Eso es lo más próximo a la felicidad. 
Es estar involucrado en cada momento de la vida, sea este bueno o malo, cuando nos sentimos realmente felices
Y también se verifica en ello, la dedicación personal a algo más y mayor que uno mismo. 
Es un camino tortuoso y difícil que empieza consiguiendo el control sobre los contenidos de nuestra conciencia y hacernos dueños del propio destino. 
En las ocasiones en que conseguimos esto, sentimos un regocijo interno, un profundo sentimiento de alegría, que se convierte en un hito.


Cada uno de estos sucesos es lo que denominamos como experiencia óptima. 
Los mejores momentos suelen suceder cuando el cuerpo o la mente han llegado hasta su límite por conseguir algo difícil y que valía la pena. 
Tener control de una situación no es fácil y a veces doloroso pero estas experiencias añaden un elemento de maestría, de participación, de estar en conexión profunda -según la acepción que yo empleo en mi libro: Educar-nos para la ternura-* con lo que se está realizando, que es lo que sentimos como felicidad.

Al respecto de las experiencias óptimas fueron realizadas entrevistas a cientos de artistas, atletas, músicos, cirujanos, etc., es decir, a gentes que se dedicaban a hacer lo que les satisfacía. 
De aquí se fue elaborando una teoría de la experiencia basada en el concepto de fluir, -estado en el que las personas se hallan tan involucradas en su actividad, obteniendo una experiencia tan placentera, aunque sea de alto coste, que nada otra cosa les importa-
Después se entrevistaron por todo el mundo a miles de individuos de diversas edades, condiciones sociales, económicas, culturales y profesionales. 
Todos ellos coinciden en la clasificación de estas experiencias. 

El concepto de fluir ha sido útil para psicólogos que estudian la felicidad, la satisfacción personal y la motivación intrínseca; para los sociólogos que ven en él, lo opuesto de la anomia y de la alienación; para antropólogos interesados en la efervescencia colectiva.


La experiencia óptima -fluir- depende de la capacidad de controlar lo que sucede en la propia conciencia momento a momento, en el propio esfuerzo y creatividad.


En este libro: Fluir o Flujo, se va a exponer cómo funciona la conciencia y cómo se controla (1). Si somos capaces de controlar la información que nos ofrecen las experiencias, seremos capaces de decidir cómo será nuestra vida. 

El estado óptimo de experiencia interna es cuando hay orden en la conciencia, lo que sucede cuando la energía psíquica o atención se utiliza para obtener metas realistas y cuando las habilidades encajan con las oportunidades para actuar. 
La búsqueda de un objetivo trae orden a la conciencia porque una persona debe concentrar su atención en la tarea y olvidarse momentáneamente de todo lo demás.


Estos momentos para superar desafíos es lo que la gente define como los mejores momentos de su vida. Controlar su energía psíquica, utilizarla conscientemente para llegar a una meta, le desarrolla y le convierte en un ser más rico y complejo.


Para comprender porqué algunas cosas nos hacen disfrutar más que otras, debemos revisar las condiciones de la experiencia de flujo.

Flujo es lo que la gente define como su estado mental cuando la conciencia está ordenada armoniosamente.

Para conseguir control sobre lo que sucede en nuestra mente podemos recurrir a un infinito abanico de medios para desarrollar las habilidades físicas y sensoriales, que abarcan desde el atletismo, la música, o el yoga, así como el desarrollo de habilidades simbólicas como la filosofía, la poesía o la matemática.

Es crucial que uno aprenda a transformar el trabajo en actividades que produzcan flujo y a pensar la manera de conseguir que las relaciones con sus allegados sean más placenteras.

Y también, la forma en que las personas consiguen disfrutar de la vida a pesar de situaciones adversas, tensiones, accidentes o enfermedades. Llegar a unir todas sus experiencias en un conjunto con sentido.

Ser delgado, rico, fuerte, guapo, deja de importar, no sirve para nada.

El libro Fluir va a describir lo que está involucrado en alcanzar estos objetivos: ¿Cómo se controla la conciencia? ¿Cómo se ordena para que la experiencia sea placentera? ¿Cómo se consigue la complejidad? ¿Cómo podemos crear sentido? 

Las reglas son sencillas y claras y están al alcance de cualquiera. Pero hay muchas fuerzas tanto dentro de nosotros como fuera que obstaculizan el camino. No podemos perder la oportunidad de tener una vida que valga la pena vivir.


Vamos a ver algunos de los obstáculos que impiden la realización. En los cuentos y mitos, antes de vivir felices, los héroes tenían que enfrentarse a fieros dragones y guerreros perversos. Esta es una metáfora que se aplica a la exploración de la psique. 

La principal razón por la que es tan difícil alcanzar la felicidad, se centra en el hecho de que el universo no ha sido creado para satisfacer nuestras necesidades. 
Cuando una necesidad es cubierta, inmediatamente deseamos más. Es una insatisfacción crónica que hallamos en el camino. Para vencer estos obstáculos cada cultura ha desarrollado instrumentos protectores: religiones, filosofías, artes, costumbres, que sirven de escudo frente al caos. 
Nos ayudan a creer que controlamos lo que está ocurriendo, pero al poco tiempo podemos darnos cuenta de que estamos en un error.

 J.S. Mill escribió: no son posibles los cambios en el destino de la humanidad hasta que tenga lugar un cambio en su modo de pensar. Cómo nos sentimos determina la alegría de vivir y esta depende de cómo la mente interpreta las experiencias cotidianas.

Mientras que la humanidad ha incrementado colectivamente sus poderes materiales cientos de veces, no ha avanzado en mejorar el contenido de su experiencia. 

La calidad de la vida no reside en la posesión de bienes materiales, sino en la armonía interna de su ser. En la construcción de una vida con sentido. La educación no nos ha preparado para ser, vivir, y existir, sino solo para sobrevivir con mentiras en un mundo hostil. Podemos saber miles de cosas que no sirven para nada, pero no sabemos quiénes somos. Eso es lo que nos han enseñado en las escuelas.

Cada persona debe construirse una vida con sentido y disfrutar de ella. Un instrumento para esta búsqueda lo ofrece la psicología. Esta nos ha enseñado, por ejemplo, que la irracionalidad del adulto depende de su frustración infantil. Es importante saber lo que es importante en la vida y lo que no lo es. Nos obligan a sacrificar el presente para que el futuro sea bueno, pero este nunca llegará.

La sencilla verdad de que el control de la conciencia determina la calidad de la vida se conoce desde siempre. Pero entonces, porqué estamos cada vez más ciegos para encontrar nuestra felicidad. El problema es que no constituye una formula mecánica que pueda aplicarse directamente. Por el contrario, cada uno debe aprenderla por su propia experiencia. El control de la conciencia debe reformularse en cada contexto cultural, no puede institucionalizarse.

Cada uno deber ser capaz de ordenar su conciencia y controlar sus pensamientos y sentimientos. Y esto implica el conocimiento de cómo se procesan, almacenan y utilizan los datos sensoriales.

¿Qué significa ser consciente? Conocer las sensaciones, los sentimientos, los pensamientos, las intenciones que están teniendo lugar y ser capaces de dirigir su curso. La conciencia es información intencionalmente ordenada.

Podemos denominar intenciones a la fuerza que mantiene ordenada la información de la conciencia. organizándose en jerarquías, por prioridad de objetivos.

El primer paso consiste en centrar la atención, evitando las distracciones y mantenerla el tiempo necesario. 

Existen muestras de personas que han recuperado su salud, disciplinando su atención y evitando dispersarla en pensamientos y actividades improductivas. 

La forma y el contenido de la vida dependen de como utilicemos la atención. La atención es energía psíquica, es la forma de utilizar esa energía para mejorar la calidad de la experiencia.

El Yo y la personalidad, conjunto de vivencias, recuerdos, acciones, deseos, y la forma de ordenarlos y utilizarlos, está íntimamente relacionada con la conciencia y la atención, en dependencia unas de otras.

Una de las fuerzas adversas que entorpecen la conciencia es el desorden psíquico. 

Esto ocurre cuando la información entra en conflicto con las intenciones o cuando nos distrae impidiendo llevarlas a cabo. Este estado puede ser debido a inquietud, celos, miedo, rabia, dolor, etc. Todas ellas son forma de desorden que desvían la atención a objetivos no deseados impidiéndonos ser libres para utilizarlas como deseamos. La energía psíquica se convierte entonces en algo rígido e ineficaz.

La conciencia puede desordenarse de muchas maneras. Puede aparecer en la conciencia alguna información que entra en conflicto con las metas. Ante la amenaza, cierta cantidad de atención tendrá que movilizarse para eliminar el peligro. Cuando esto ocurre se da el desorden interior o entropía psíquica, desorganizando la personalidad y menoscabando la efectividad. Este tipo de experiencias prolongadas pueden debilitar la personalidad.

El estado opuesto de entropía psíquica es la experiencia óptima. 

Cuando la información que llega a la conciencia es congruente con las metas, la energía fluye sin esfuerzo. 
La experiencia óptima o experiencia de flujo es una situación donde no hay ningún desorden ni ninguna amenaza para la personalidad de la que haya que defenderse. 

Es como si nos dejáramos llevar por la corriente plácida de un río o estuviéramos flotando en el espacio. 
En el flujo tenemos control de nuestra energía y lo que hacemos añade más orden a la conciencia. 
Podríamos poner como ejemplo de esto algunos ejercicios que hacemos en nuestras clases de contacto corporal en grupo con otras personas. 
Se llega al éxtasis y a la autorrealización. El cuerpo se ha puesto al límite, cada parte está metida en la acción total. 
Es también autodisciplina, una batalla contra el desorden psíquico, una pugna para establecer el control. Quien ha experimentado el flujo sabe que el disfrute es profundo. /Esto también se ve claramente en nuestras clases mencionadas. /


Con estas experiencias la organización de la personalidad crece y se va haciendo más compleja. 
La complejidad es fruto de dos procesos psicológicos: la diferenciación y la integración.  La diferenciación implica un movimiento hacia la originalidad y separación de los demás. Mientras la integración se refiere a lo opuesto: unión con otras personas, con ideas y entidades más allá de la personalidad.
La personalidad compleja logra combinar estas dos tendencias opuestas. 
La personalidad se hace más diferenciada porque al superar el desafío la persona se siente más capaz y experta. 
Las experiencias de flujo nos van volviendo únicos, poseedores de habilidades poco comunes. 
La complejidad también involucra la integración de las diferentes partes autónomas con la totalidad de los componentes individuales, cada uno diferente, pero todos en contacto unos con otros. 
Todo está centrado en la acción, se enfocan hacia la misma meta, la experiencia está en armonía. Y cuando la experiencia de flujo ha pasado, uno se siente más integrado no solo internamente sino con las otras personas y el mundo en general. Una unión así con otras personas es en sí mismo el éxtasis.


Solo cuando la persona invierte en partes iguales su energía psíquica en estos procesos: diferenciación e integración, se evita tanto el egoísmo como la conformidad y la personalidad puede llegar a la complejidad
Cuando optamos por una meta, nos involucramos en ella llegando a los límites de nuestra concentración, lo que hagamos será profundamente agradable. El flujo es importante tanto por lo agradable del momento presente como por la confianza y habilidades que desarrolla para el futuro.



DISFRUTE Y CALIDAD DE VIDA

Dos estrategias principales que adoptar: 
1- intentar que las condiciones externas estén de acuerdo con nuestras metas; 
2- Cambiar nuestra experiencia de las condiciones externas para adaptarlas a nuestras metas. 
Ninguna de las estrategias es efectiva utilizada aisladamente. 
Ninguno de los disfrutes que proporcionan el poder, el dinero, la riqueza, el sexo, el placer nos proporcionan la felicidad. 
Es imposible disfrutar de nada si nuestra atención no está plenamente concentrada en ello.

La fenomenología del disfrute tiene ocho componentes importantes:  
1- la experiencia suele ocurrir cuando nos enfrentamos a tareas que tenemos al menos una oportunidad de lograr; 
2- debemos ser capaces de concentrarnos en lo que hacemos;
3 y 4- La  concentración es posible porque la tarea tiene  unas metas claras y nos ofrece una retroalimentación inmediata
5- Se actúa sin esfuerzo con una profunda involucración que aleja de la conciencia las preocupaciones y frustraciones; 
6- Las experiencias agradables permiten a las personas ejercer un sentimiento de control
7- Desaparece la preocupación por la personalidad aunque su propia personalidad surge mas fuerte tras la experiencia; 
8- El sentido del tiempo se altera, las horas parecen minutos y los minutos horas.


Una actividad de goce, experiencia óptima o de flujo no es necesario que sea una actividad física fuerte. 
Una de las actividades de goce mencionadas con más frecuencia en todo el mundo es la lectura. 
Leer es una actividad porque requiere concentración, atención, meta y para realizarla hay que dominar las leyes del lenguaje y de la escritura. 
Incluye además la alfabetización, la capacidad de traducir las palabras en imágenes, simpatizar con los personajes, reconocer los contextos históricos, anticipar la trama, criticar y evaluar el estilo, etc. 
En este sentido, cualquier capacidad para manipular la información simbólica es una habilidad, como la matemática, la música, etc.


Otra actividad agradable es estar con otras personas. 
También requiere habilidades, de escucha, de saber expresarse hablando, de entender, de empatía, de disfrutar con la otra u otras personas, de contarse sus sentimientos. 
Para quien no dispone de esas habilidades, la actividad no le dice nada, no tiene ningún sentido, les puede incluso molestar. 

Otra actividad de goce puede ser una actividad competitiva
Pero solo es así cuando solo es un medio para perfeccionar las propias habilidades, cuando el antagonista es como un ayudante complementario y no para mostrar estar por encima de él. 
Incluso el disfrute pasivo de la contemplación -sea pintura, paisaje, etc.-, es sumamente agradable. 
Más aún las actividades rutinarias cotidianas como segar el césped, cuidar el jardín, pasear, esperar al autobús, etc., pueden ser agradables y deben serlo solo por estar centrados sintiendo la acción o la contemplación. 
El disfrute aparece en la linde entre el aburrimiento y la inquietud.
Fluir significa sentir el movimiento sin esfuerzo. 
La satisfacción se halla en el propio quehacer. Escalar, bailar, escribir poesía… Desear que esa acción dure siempre. Fluir, seguir fluyendo.


EL EXCESO DE ESTÍMULOS

Algunos individuos podrían ser incapaces de experimentar flujo. 
Los esquizofrénicos sufren de anhedonia que significa carencia de placer. 
Este síntoma está relacionado con el exceso de estímulos, la percepción de todos los estímulos intrascendentes del entorno. 
Es la incapacidad de mantener las cosas dentro o fuera de la conciencia. 
Las cosas simplemente suceden y no se tiene control sobre ellas. 
O vienen tan deprisa, que es imposible dominarlas y por tanto perderse. 
El exceso de estímulos, conduce al abotargamiento. 
Al no poder controlar los estímulos, no tener la capacidad de elegir y focalizar la atención en uno de ellos, no saber discriminar los que interesan y los que no, los canales sensoriales se cierran para evitar el bombardeo de estímulos y el caos que conllevan. 

Esto es sumamente importante porque las democracias neoliberales actuales es lo que hacen para mantenernos fuera de la información relevante.
Recuerdo la época del franquismo que era una dictadura donde toda la información estaba controlada y disminuida al máximo. La dictadura cayó y la democracia surgió, una y otra de modo casi natural. Los quioscos se llenaron de periódicos y los medios empezaron a soltar. A la escasez de información le sucedió el exceso de información. Toda la información de todas las clases, más basura que información, también hay que decir. 
De tal modo que llegó a pasar lo que dije antes, pronto llegó un momento en que nos hartamos de tanta información descontrolada que desconocíamos. Y cerramos los ojos y los oídos a todo. Esto es lo que sucede en las democracias actuales dominadas por el neoliberalismo, es tanta la información que nos desborda.  
Una persona culta dispone de herramientas para tomar decisiones y saber elegir, mientras que la persona ignorante carece de estas condiciones. 
El neoliberalismo alimenta la ignorancia a la vez que promueve la información basura, la única que el ignorante tiene la capacidad de entender.

Es lo que les pasa también a los niños diagnosticados como hiperactivos, que en realidad tienen un exceso de estímulos que son capaces de controlar ni de elegir, y que además, por otra parte, no juegan lo suficiente en la calle para expulsar su exceso natural de tensión. 
Se impide el flujo porque la energía está dispersa y es errática.
El temor a hacer el ridículo y así como el egoísmo también son obstáculos para tener experiencias de flujo. 
El primero porque se preocupa demasiado de lo que opinen los demás de modo que se inhibe del posible disfrute. 
El segundo porque su único interés es lo que le es útil y beneficioso. En ambos casos la información es demasiado rígida y encorsetada.

Los impedimentos para el flujo también son poderosos a nivel social y ambiental. La anomia y la alienación. La explotación, la opresión, y la eliminación de los valores culturales impiden el disfrute.

Anomia significa falta de reglas. E. Durkheim dio esta definición cuando las condiciones sociales producían normas confusas, no dejando claro lo que está y no está permitido. Y cuando los valores tampoco son claros. 
Hay gente poco inculta o rígida que necesita esto claramente. Este derrumbe de valores suele ocurrir en las crisis económicas, aumento de prosperidad rápido, o cambios culturales bruscos.

La alienación en cierto sentido es lo contrario. Cuando la gente se ve obligada a actuar en contra de sus metas por la explotación o la burocracia. 
Con la anomia no está claro en qué invertir la energía, con la alienación no se puede invertir en lo que se desea. 
Son equivalentes a dos patologías de la personalidad: los desordenes de la atención y el egoísmo. 
La anomia corresponde a la ansiedad, la alienación corresponde al aburrimiento.

Las influencias tempranas de la niñez son factores determinantes de si una persona manifestará flujo fácilmente o no. 
La manera en que los padres se relacionen con el niño tendrá un efecto duradero sobre el tipo de persona que ese niño llegará a ser.


 El contexto familiar que produce experiencias óptimas tiene cinco características. -1- La claridad – las metas y la retroalimentación no son ambiguas
- 2- Centramiento – Los padres se centran en lo que se hace en el momento presente. 
-3- La elección – Los niños sienten que tienen variedad de posibilidades de elegir,  - 4- el compromiso – o la confianza que hace sentirse al niño suficientemente cómodo, 
-5- El desafío – la dedicación de los padres a ofrecer a sus hijos oportunidades cada vez más complejas. 

EL CUERPO EN FLUJO

Aprender a controlar el cuerpo y sus sentidos. 
Todo lo que el cuerpo puede hacer es potencialmente agradable. 
Puede realizar multitud de funciones diferentes y cada una de ellas puede ser una experiencia de flujo. Incluso el acto físico más simple puede ser una experiencia de flujo. 
Concentrarse en lo que se hace – Sentir – desarrollar las sensaciones y percepciones – realizar distinciones cada vez más precisas y complejas.
Caminar – la actividad más completa y compleja – un arte. 
Multitud de variedades – Centrándose en el propio movimiento- En los lugares – en las personas –
El movimiento – la danza – Es quizá una de las actividades más importantes procuradoras de flujo. Como medios de expresión, comunicación y creatividad, -conexión con las emociones- con el propio cuerpo, con el público y con el entorno. La suavidad, la lentitud, la rapidez, la fluidez, la parada, el éxtasis…. El teatro, el mimo.



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