miércoles, 16 de mayo de 2018

Biología, Sociedad, Educación

“Educar-nos para la ternura –El tacto y el contacto corporal en las relaciones humanas” 
Joaquín Benito Vallejo Ed. Corona Borealis 

Biología – Sociedad – Educación




Los seres vivos -y en mayor medida los humanos- gozamos de un doble componente, la identidad biológica y la social.

Ello significa que una parte de nosotros la traemos ya al nacer inscrita en nuestros genes, mientras que otra parte se desarrolla en y mediante la interacción con la sociedad, pero sin olvidar que esta parte es posible, porque esa posibilidad viene inscrita en los genes.

Sobre todo, a medida que se avanza en la escala de la evolución de las especies, la posibilidad de mayor desarrollo social es posible. 

El componente social es menor en los seres más primitivos y mayor en los últimos escalones de la evolución.  
Hacia atrás los seres más primitivos y primarios son más instintivos que sociales, es decir, que lo que traen al nacer es más que lo que van a aprender después, lo traen ya “aprendido” como instintos o reflejos, respuestas innatas a los estímulos externos.
Mientras que hacia adelante, los seres superiores o últimos, traemos  una parte básica instintiva mientras que lo que vamos aprender es mayor, eso sí, en base a lo inscrito, posibilitado, genéticamente.

Por tanto, el ámbito social debe ser complementario del ente biológico, -no antagónico -. Ello significa que la sociedad debe complementar la parte biológica o potencial, desarrollándola adecuadamente, haciéndola real.

La parte biológica es la que portamos en nuestros genes al nacer como potenciales a realizar.
En estos potenciales hay una parte exclusiva de los seres humanos, otra parte más de nuestros ancestros animales dentro de la evolución de la vida, y otra parte más, únicamente personal, que solo corresponde a cada individuo en particular.

El potencial genético ha de desarrollarse mediante la colaboración social, en caso contrario, los potenciales genéticos pueden quedar inhibidos, deformados o incluso destruidos. 

Es por esto por lo que la sociedad es complementaria de la biología –debe serlo-. En caso contrario, la sociedad se manifiesta como un impedimento, una degeneración que en lugar de potenciar la realización del programa genético, lo inhibe, desvirtúa, manipula o destruye.
Hay que remarcar a este respecto que el ser humano, no es plenamente humano con solo nacer, sino que su plenitud la alcanzará cuando se hayan desarrollado todas las potencialidades humanas que en él están impresas.

La parte biológica y genética corresponde a la semilla en sí misma en la que están inscritas los potenciales –el árbol, por ejemplo- en que puede convertirse.  Mientras que lo social correspondería a su cultivo –de ahí procede la palabra cultura, el legado dejado por nuestros antepasados-, que forma parte del aspecto social. 
Lo biológico necesita un ambiente adecuado así como determinadas condiciones para que se desarrolle, en caso contrario lo genético –lo potencial- no llega a hacerse realidad, fenece. 
Si la semilla no se introduce en la tierra adecuada, no se la riega y no se le proporciona los recursos necesarios para que crezca y se convierta en el árbol que está inscrito en su interior, no será nunca nada.

Este es el símil o metáfora de la interacción entre lo biológico y lo social aplicable al ser humano.
Si al niño, no se le educa para que desarrolle todas sus capacidades innatas y potencialidades humanas, no llegará a convertirse en un ser humano íntegro.
Así pues, el ser humano necesita a los demás seres que configuran el medio social, para desarrollar todos sus potenciales inscritos en sus genes, tanto como perteneciente a la especie humana como lo que le corresponderá a su individualidad y personalidad propia.

La biología y la sociedad forman una unidad común en la que una parte interfiere en la otra.
De igual forma, los individuos y la sociedad forman también una unidad común con interferencias mutuas.
De modo similar a como la genética y la sociedad forman una unidad en la que una hace a la otra y viceversa, la sociedad está formada por individuos a la vez que los individuos están formados por la sociedad.  
Ambos son causa y efecto mutuamente unos de otros. Son los individuos los que hacen a la sociedad, y es la sociedad la que a su tiempo forma a los individuos. Y vuelven a ser los individuos los que conforman y transforman la sociedad en un bucle continuo.

 Toda sociedad tiende a transmitir e inculcar sus normas, sus costumbres, sus tradiciones, su forma de ser y de pensar, sus mitos, sus creencias, su ideología, etc., para así, reproducirse y mantenerse ella misma viva, como un organismo vivo.

Lo transmiten también los individuos aislados y lo hacen a través de las instituciones construidas por ellos, y por los medios y recursos de que disponen.

Así, la sociedad tiende a anclarse, -puede-,  no evolucionar o cambiar un poco según le convenga o incluso retroceder, porque quienes detentan el poder y que han construido las instituciones, les interesa que así sea en cada momento porque han adquirido una serie de  privilegios que no quieren perder, entonces según vean,  son más restrictivos o más permisivos sin que esto último implique la pérdida de sus privilegios.

Históricamente, la sociedad ha ido siendo dominada por unos pocos que son quienes detentan el poder y las instituciones que han puesto a su propio servicio, dejando a las mayorías, las condiciones mínimas de subsistencia para vivir y para que no protesten ni produzcan altercados.

Una de las instituciones que más cumplen el papel de mantenimiento y control de la sociedad es la educación. 

Aunque hay otros medios más de suma importancia como los medios de comunicación, ya que no solo educa la escuela o la familia, sino todo el entorno social.

En generalal ponerse al servicio de quienes detentan el poder,  la educación deja de ser lo que debería ser: potenciar el desarrollo de las capacidades humanas –el potencial biológico y genético- de cada individuo, para convertirse en domesticación: enseñar  a  los individuos a desempeñar  el papel que interesa a quienes mandan, reprimiendo el desarrollo de sus instintos y capacidades innatas y restringiendo en general  las potencialidades que no les interesa,  para lo cual necesitan reprimir, castigar y también imponer otras formas de ser.

Es simbólicamente similar a la castración que se ejerce con los animales para amansarlos y convertirles en utensilios de trabajo.
Y al no desarrollar sus potencialidades, al ser reprimidas, se forman constituciones neuróticas, defensivas y deshumanizadas. El riesgo es alto para todos, pero no para el trabajo alienado, institucionalizado y para el empresariado que se beneficia de él, parece ser. 
La sociedad se convierte así en una cadena de transmisión de las ideas dominantes a la vez que en una degenerada fábrica de enfermos y psicópatas al impedir la satisfacción de sus necesidades vitales.
Los riesgos son muchos a niveles psicológicos y en cuanto a realización personal. Convierten a los seres humanos en autómatas, incultos, ignorantes, sin intereses ni ilusiones, autoritarios, fascistas, neuróticos, psicóticos, con enfermedades psicosomáticas diversas: estrés, narcisismo, idolatría, desrealización, frustración. Y lógicamente, después forman hijos y sociedades enfermas, similares a ellos. 

Con ello imponen sus normas de vida y por ello mismo cada vez han ido apartándose más de posibilitar el desarrollo del potencial biológico de los seres humanos y han aprendido a impedir desarrollar sus potenciales reprimiéndoles, manejándoles y manipulándoles.

Han de restringir y limitar el desarrollo de todas las capacidades del individuo y domesticar a los ciudadanos para que acepten y reproduzcan el sistema establecido.


De esta manera la sociedad se convierte en antagónica de la biología. En lugar de cultivar y engrandecer sus potencialidades, las inhibe, manipula, o coarta.

No todas, lo cual sería imposible, sino solo aquellas facultades que molestan a los poderosos de la sociedad, para mantener sus privilegios.  Esto es el auténtico terrorismo, convertir a los seres humanos en peleles, vaciar sus mentes, sus consciencias, su humanidad plena para reducirles a utensilios de trabajo. 



A pesar de todo,  nunca la sociedad  consigue mantenerse igual. Progresivamente va teniendo transformaciones forzadas por los individuos que también construyen sus instancias alternativas porque no están de acuerdo con las normas dadas y establecidas.

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