miércoles, 14 de noviembre de 2018

Requisitos para llegar a la la educación integral


Requisitos para llegar a la la educación integral: -la integridad personal y la auto - realización. 


1-  Desarrollarse como ser humano comporta el desarrollo de la integridad, física, psicológica y social. Y esa triple interacción se entreteje a la vez. (física: óseo. muscular, orgánica…; Psíquica: emociones, sentimientos, conocimientos, imaginación, consciencia, creatividad; social: participación, comunicación, interacción, expresión…

2-    Educar es permitir y propiciar Ser, hacerse a sí mismo, haciéndose con los demás. -La educación debe posibilitar el desarrollo de las potencialidades del ser- Ser es distinto de poseer o tener riquezas.  Hacerse a sí mismo significa que todo ha de hacerlo el sujeto niño, -haciendo él, se hace a sí mismo- aunque el estímulo y la motivación vengan apoyados por los otros.

    Pero esta ayuda no puede significar nunca, evitar que el niño vivencie, experimente y decida por sí mismo -cita de Maslow- 

    Hacer significa actuar con su propio cuerpo, -y espíritu, corporal y mentalmente, con el movimiento, el pensamiento y la emoción- moverse, experimentar, desde su propia iniciativa y estímulo. 
    
    El cuerpo es el protagonista porque el cuerpo engloba todo, y porque todo parte del cuerpo. –Lo que no quiere decir que se deslinde de la mente, porque ambos órganos y campos mantienen siempre una conexión permanente, pero es distinto a que el conocimiento sea metido en la mente, como por un embudo, aprendido de memoria, sin saber lo que significa, sin haber sido experimentado corporalmente, emocionalmente-. 

    Hacer con el cuerpo significa implicar al movimiento, los sentidos, la percepción, lo cual conlleva la coordinación, la organización, la consciencia, la reflexión, la relación, la comunicación, la creación. Haciendo, se activan todas las funciones. El movimiento las liga y las potencia. 

    El hacer actúa en dos direcciones: hacia dentro del cuerpo y hacia afuera, al entorno exterior. Y en esas dos direcciones se introduce en todas las esferas en ellas existentes, transformándolas a una y otra, al cuerpo y al espacio, al ser y al entorno. 

    El hacer forma, transforma, desarrolla, da integridad y diversidad. Se afina el cuerpo y el espíritu, a la vez que se modela y recrea el entorno. De este modo, se produce el desarrollo físico, orgánico, óseo-muscular; sensorial, mental, afectivo, imaginativo, emocional, relacional, cooperativo, organizativo, responsable. 

    Hacer con el cuerpo organiza y estructura la mente. Hacer, hay que hacerlo notar-no es estar continuamente moviéndose. Hacer es también pararse, una forma de hacer, otra forma, es contemplar, meditar, observar, sentir, mirar, escuchar.

3-    Esto se debe hacer desde el nacimiento hasta la edad adulta, hasta la muerte incluso. En cada etapa lo que corresponde. Desde el principio hasta el final. No por ser viejo, uno no ha de hacer nada, entendiendo este no hacer, como un vano entretenimiento superficial y des-comprometido, hasta que llegue la muerte. No. La vida ha de practicarse desde que se nace hasta que se muere. Tiene menos posibilidades el niño temprano que el adulto viejo porque el niño necesita crecer y desarrollarse para poder participar activa y conscientemente de su desarrollo vital. 

    El viejo puede practicar la esencia de vivir hasta la muerte si no es afectado de algún déficit que se lo impida. Pero es el déficit o el impedimento, no el mero hecho de ser viejo. La vida es el arte más esencial que todos debemos de practicar y cultivar. Y el viejo debe seguir haciéndolo siempre por su propio disfrute y mantenimiento como ser humano vivo.

4-    Los padres y maestros deben ser los guías del proceso educativo del niño. Pero el proceso se realiza siempre en interrelación, no solo entre adultos y niños, sino también entre los niños entre sí.

5-    Las relaciones de los adultos con los niños deben estar basadas en el vínculo afectivo que implica respeto, comprensión, atención, cuidado, protección, seguridad, confianza, igualdad. Además de la ejemplaridad y las referencias claras. No en el chantaje, ni el engaño, ni en la mentira, ni en la manipulación, ni en la hipocresía, ni en la jerarquía. 

    El niño necesita saberse querido, estimado, respetado como ser humano, como persona, como ser único al que en principio no se le exige ni pide nada a cambio, porque está en crecimiento, porque se está formando como ser humano.  Lo que hay que darle es todas las herramientas para su formación personal.  

La formación personal se sitúa, antes, durante y después de la formación profesional. Formación en principio es propiciar el desarrollo de todas sus capacidades, no formarle como los adultos quieren que sea. No formarle para tener un trabajo “de”, para tener una carrera “tal”, lo que es parcial y deficitario, sino para ser íntegro personalmente. 

No se trata de ser un buen profesional, pero una mala persona. Si es una mala persona sin duda, será un mal profesional, porque enfocará su profesión como beneficio propio, para ensalzar su ego o ganar dinero con ella, aunque para ello tenga que aparentar ser una buena persona. 

Formar, es ante todo, una vez más, educar para SER, no para tener. Siendo, se tiene.  No, al contrario. Esto no suelen entenderlo los padres.

Escasamente se elige prioritariamente que el hijo SEA, sino que el hijo tenga. Tenga, para más inri, las falsas necesidades creadas por la sociedad capitalista, anexas a la compraventa y al consumismo.  El empleo y la especialización en una carrera o profesión vendrá posteriormente, cuando el sujeto mismo tenga las herramientas para decidir, según sus capacidades y gustos.

Hoy día existen miles de universidades, más de las que una ciudad o región pueden sostener y más incluso que los alumnos potenciales que pueda tener. Eso forma parte del consumo capitalista y de su estrategia para subir los precios. 

Hoy se da el caso de que hay muchos licenciados con varios títulos o especialidades además del consabido Maxter, -comprado- que sin embargo no encuentran trabajo en ninguna de sus especialidades, teniendo que trabajar de camareros o de algo muy inferior a lo que atañe a su titulación.

También hay muchas otras personas que no han adquirido ninguna titulación, pero la compran en el mercado negro a un alto precio, o la adquieren por sus influencias a bajo o nulo coste, como estamos viendo últimamente con algunos políticos. 

Porque el sistema dice que hay que estar titulados, que la titulación vende, etc., etc. Porque se pone todo el valor personal en el título, y no en EL SER y la valía personal. Además de que el mercado nos dice también los títulos que venden: derecho, económicas, empresariales, mientras que las materias humanistas: psicología, filosofía, historia, geografía, literatura, biología, ecología, etc. así como las disciplinas artísticas son desprestigiadas. 

¿Para qué queremos tanto título si luego el mercado nos dice que no hay trabajo? Todo ello forma parte del sistema -capitalista-. Este nos dice que tenemos que estudiar para el día de mañana tener un trabajo. Nos dice qué estudios son los mejores para adquirir un buen trabajo, etc., etc. 
Y al final el sistema nos dice que no hay trabajo, y tenemos que trabajar en algo para lo cual no hubiéramos tenido que estudiar. Mientras tanto hemos sacrificado nuestra vida en hacer algo que no nos gusta, y que no nos ofrece nada. Que nos ha frustrado y esclavizado. 

También se da mucho el caso de quienes han hecho una o varias carreras para luego abandonarlas y dedicarse de verdad a hacer lo que querían. Y también ocurre que hay personas que no detentan ningún título oficial, y sin embargo, han conseguido destacar como buenos profesionales y ser seguidos o imitados como maestros. 
El caso más destacado que se nos viene a la mente es Bofill que no tiene el título de arquitecto y sin embargo es de los más prestigiosos como tal. 

A los artistas tampoco se les pide ningún título. Son artistas porque lo demuestran con sus obras. A un literato, novelista, poeta o dramaturgo, actor, director de cine, escultor, pintor, etc., no se le exige ningún título. Demuestran su valía con sus obras, no con sus títulos. El título puede demostrar que se han realizado unos estudios, -si ese título no es falso-, pero realmente, cuando uno se hace como profesional es con el trabajo posterior al título. Realmente donde se aprende es practicando. -Por cierto, aprovecho para decir que yo que escribo esto, no tengo ningún título-.

Somo plenamente conscientes y estamos convencidos de que, a quien se le permite desarrollar sus potencialidades, tendrá recursos siempre para vivir ganándose la vida y trabajando placenteramente en lo que le gusta.

6-    El niño en principio no tiene deberes, solo derechos. Padres y educadores han de estar al “servicio” del niño, no al revés. Los padres no pueden argumentar que el niño les quita tiempo. La educación no está al servicio de los padres sino de los hijos.

Resulta sorprendente: Gastamos más tiempo en trabajar que en cuidar a los hijos. Empleamos más tiempo en producir elementos de consumo que en estar con nuestros hijos.  No podemos permitir que esta sociedad nos obligue a trabajar el máximo de tiempo diario para poder alimentarnos y tener las cosas básicas para vivir mientras que los hijos son abandonados. Hay que exigir a la sociedad, al estado, derechos para sí mismo y los suyos, como esto que es lo más básico, el cuidado de los hijos. 

Este camino es largo por lo que hay que empezar ya dando el primer paso. No se puede consentir tampoco que se diga que los hijos les esclavizan. Que los hijos les quitan el tiempo. Quien nos quita el tiempo es el trabajo alienante y esclavizador. Algo tremendo pasa entonces. Los derechos de los niños y de las personas son primordiales. Estamos locos. Nos han enloquecido y esclavizado. Tenemos que invertir los valores, dar la vuelta a nuestra actividad: trabajar menosdescansar más – estar más con los familiares sobre todo niños – dedicar más tiempo al cuidado, a la educación, a la cultura, para nosotros mismos y para los demás. 

No debía ser el antiguo esquema, además no realizado: 8 horas de trabajo / 8 horas de sueño / 8 horas de ocio -. Sino 4 fases de 6 horas: 6 de trabajo – ocio – familia – sueño. –(Hay que darle la vuelta también al mito del trabajo, inventado por quienes nos quieren hacer trabajar mientras ellos no lo hacen. Trabajamos para ellos. Esto significa que hay que cambiar la sociedad, esta sociedad de la injusticia y la desigualdad, donde unos trabajan para otros, donde el trabajo es la única posibilidad para sobrevivir. A costa de los que detentan las riquezas con su explotación. Otra cosa bien distinta es el trabajo como factor de realización personal y profesional. Aquel que es agradable, interesante, no alienante. Y realizador, donde la persona se hace a sí mismo satisfactoriamente.

7-  Ser respetado como ser humano es lo más esencial, significa ser respetado como se es y lo que se es, y hacer todo lo posible para que sea un ser íntegro e independiente. Respeto, afecto, valoración, segurización, apoyo, acompañamiento,

8-    El adulto aporta experiencia, ejemplaridad, referencias, valores, compromiso, responsabilidad, estímulos, medios, herramientas, propuestas, pautas para llevar a cabo la exploración.

9-  Por un lado, (1) el desarrollo de las capacidades radica en la propia experimentación. El cuerpo hace, el cuerpo vive, el cuerpo experimenta. Y la experimentación surge de la exploración e investigación en el entorno. (Con la exploración del entorno se desarrollan las propias capacidades corporales, sensoriales, cognitivas, mentales…) En este proceso uno se hace a sí mismo –auto - gestión, auto - organización-. Pero, por otra parte, se da siempre en interrelación con los demás, por lo tanto, en co - gestión, co - organización., co - creación, co - participación…, colaboración, comunicación común.  
    La colaboración -laborar en común- es lo más difícil que hay, -en nuestra sociedad capitalista-. Porque nos han educado en el individualismo y en el egoísmo, y en el ser -tener- más que el otro, en lugar de ser distintos, cada uno con distintas capacidades y posibilidades, pero todas válidas y excelentes. 
   
    La educación capitalista resalta el individualismo acérrimo y la desconfianza en el otro. Al que se concibe no como un colaborador sino como un enemigo contra el que hay que luchar. Tenemos que educar y practicar la colaboración en casi todo lo que hacemos, incluso a veces y a menudo en lo que es exclusivamente nuestro. Porque la colaboración siempre nos ayuda a crecer en compañía, a ver mejor nuestros propios defectos, traumas y sombras, a tener y valorar más a los demás sin menospreciarnos a nosotros mismos.  A alimentar nuestra humildad en lugar de nuestro ego. A superar las ansias de poder y no situarse por encima de los demás. Veremos al otro como un compañero en el que podemos confiar, con el que podemos compartir nuestros miedos, temores, incapacidades, sueños. Veremos en el otro, una ayuda.


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