La piedra aparece fría y dura, inquebrantable.
No le importa nadie.
No se estremece ni palpita.
Ni llora ni ríe
La puedes golpear y no se queja.
Dila lo que quieras, no te escucha.
Suplícala, no se inmuta.
Aráñala, te romperá las uñas.
Quizá no sepas estar con la piedra.
No la has tocado.
No la has mirado
No la has escuchado
No la has tallado
Si la acaricias notarás la dulzura de su piel.
Sentirás sus variadas texturas, los rasgos de su cara, la fuerza y delicadeza de sus gestos, sus voluptuosas formas, su ternura escondida.
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