Las señales se convierten en señuelos, los señuelos son trampas, cebos.
Para cazar a incautos, necesitados, ilusos.
Niños que necesitan ser adultos, hijos que desean ser padres.
Protección que se camufla en sexo. Y a la inversa y viceversa.
Los cazadores que ponen las trampas necesitan a sus presas.
Las presas quieren ser cazadas. Unos y otros se buscan y se encuentran.
Turbia yace el agua. La vida nublada pasa.
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